1. La sobri. Cap 3


    Fecha: 29/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Cjbandolero1, Fuente: TodoRelatos

    ... estaba, con el brazo en el respaldo, mirándola como si supiera que había ganado algo, aunque no estuviera seguro de qué.
    
    —Venga, Itziar —dijo, más suave ahora, pero sin retroceder—. Tú me has preguntado. Yo te estoy diciendo la verdad. Si no quieres, me levanto y me voy. Pero los dos sabemos que no me has hecho venir aquí para hablar del tiempo.
    
    Ella lo miró, con los labios apretados, intentando encontrar una salida. Pero no la había. O sí, pero no quería tomarla. La idea era una locura, una aberración, pero también era… excitante. La adrenalina le corría por las venas, y la imagen de Ricardo susurrándole al oído no se le iba de la cabeza. Nunca había hecho nada por ahí detrás. Ni siquiera lo había considerado. Pero ahora, con él mirándola como si fuera la única cosa que importaba en el mundo, no podía evitar preguntarse cómo sería.
    
    —No sé —dijo por fin, casi en un susurro. Miró al suelo, a la grava del camino, como si allí estuviera la respuesta—. Nunca… nunca he hecho eso. Soy… virgen, por ahí.
    
    Ricardo sintió que el aire se le escapaba. Joder. La confesión de Itziar fue como un mazazo, pero también como gasolina en un fuego que ya estaba fuera de control. Intentó mantener la calma, pero su voz salió más ronca de lo que quería.
    
    —¿En serio? —preguntó, y cuando ella asintió, casi sin mirarlo, él se acercó otra vez, con cuidado, como si no quisiera espantarla—. Vale, tranquila. Si lo hacemos, lo haré con mucho cuidado. Muy despacio. No quiero hacerte daño, ...
    ... quiero que disfrutemos los dos Itziar. Pero joder, me pones a mil. No sabes cuánto.
    
    Ella levantó la vista, y por un segundo sus ojos se encontraron. Había algo crudo en la forma en que él la miraba, algo que la hacía sentir poderosa y vulnerable al mismo tiempo. Se mordió el labio, más fuerte esta vez, y luego asintió, casi imperceptiblemente.
    
    —Pero esto no puede saberlo nadie. Nadie, Ricardo. Ni una puta palabra a nadie. —dijo, con la voz tan baja que apenas se oyó—.
    
    Él asintió, con una seriedad que no solía tener. Se acercó una última vez, rozándole el brazo con los dedos, un contacto tan ligero que podría haber sido un accidente.
    
    —Secreto absoluto, no te preocupes. Y te aseguro que yo tendría más que perder con esto que tú —prometió, y su voz tenía un peso que hacía que sonara como un juramento—. Cuando quieras, me dices. Pero no te voy a presionar. Esto es cosa tuya.
    
    —Oye, Ricardo —dijo después de un momento de silencio, con la voz más firme de lo que sentía—. Todo esto que estás proponiendo… ¿no te da remordimientos? Digo, soy tu sobrina, joder. ¿No te parece… no sé, asqueroso?
    
    Ricardo alzó una ceja, con esa sonrisa torcida que siempre parecía estar burlándose de algo. Dejó el cigarro en el banco, como si necesitara las manos libres para responder, y se inclinó un poco hacia ella, bajando la voz para que nadie más pudiera oírlo.
    
    —¿Remordimientos? —repitió, con un tono que era mitad diversión, mitad desafío—. Mira, Itziar, vamos a dejar una cosa clara. Tú ...
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