1. Unos vecinos influencers


    Fecha: 01/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos

    ... me clavó las uñas en el antebrazo, justo donde ella había dejado marcas invisibles en la cocina.
    
    —Qué… profesional—logré decir, mientras observaba cómo Teddy esparcía más crema entre sus palmas antes de deslizarlas por los tobillos de Clara, lentamente, como si midiera cada centímetro conquistado.
    
    El aroma a menta se mezclaba con el perfume de Clara—flor de azahar y vainilla—creando una niebla afrodisíaca alrededor de la hamaca.
    
    —Lucy, cariño—dijo Teddy con una sonrisa de lobo—, ¿me pasas esa toalla? La crema está resbaladiza.
    
    Pero no era la toalla lo que quería.
    
    Lucy avanzó como un felino, arrancando la toalla de la mesa con un gesto brusco. Cuando se la lanzó a Teddy, el bote de crema cayó al suelo con un golpe sordo, derramando un charco blanco sobre los adoquines.
    
    —Uy, qué torpe—murmuró Lucy, mirando directamente a Clara mientras el líquido espeso se escurría hacia la piscina.
    
    Clara se incorporó sobre los codos, el top colgando precariamente de un solo tirante, y sonrió como si nada fuera anormal:
    
    —No importa, ya estaba terminando. Gracias, Teddy.
    
    Y entonces lo hizo.
    
    Al levantarse, apoyó una mano en su hombro para mantener el equilibrio, los dedos hundiéndose en su piel mojada un segundo más de lo necesario.
    
    Teddy no disimuló su triunfo. Sus ojos se encontraron con los míos mientras su mano "casualmente" rozaba la cintura de Clara al ayudarla.
    
    —Cuando quieras, preciosa. La próxima vez trabajamos la zona lumbar… Es donde se acumula más ...
    ... tensión.
    
    Lucy resopló y se enroscó alrededor de mi brazo como una serpiente, sus uñas pintadas de rojo arañando mi reloj.
    
    —Vámonos, Armando—susurró con voz dulce como el veneno—. Creo que nuestros vecinos necesitan… privacidad.
    
    Los tacones de Clara resonaron sobre las losas de piedra del jardín, cada golpe un martilleo en mi conciencia. El silencio entre nosotros era denso, cargado, tan pegajoso como los restos de aquella maldita crema de menta que aún brillaba en su espalda. Lucy se había quedado atrás, sus labios rozando el oído de Teddy en un murmullo que le arrancó una carcajada demasiado íntima. El sonido me quemó como un latigazo.
    
    Al cruzar el umbral de nuestra casa, Clara se desprendió de las sandalias con un movimiento estudiado, dejando que los tirantes de su top volvieran a su lugar con falsa inocencia. Como si ese gesto pudiera borrar lo que todos habíamos visto. Lo que todos habíamos sentido.
    
    —Voy a ducharme— anunció, evitando mi mirada mientras sus dedos rozaban el hombro donde las huellas de Teddy aún brillaban, blancas y húmedas, contra su piel. —Tengo la piel... pegajosa.
    
    Pegajosa por sus manos, pensé, observando cómo la crema no absorbida trazaba el mapa de sus caricias prohibidas.
    
    Subió las escaleras con esa cadencia calculada que usaba cuando sabía que la observaba: caderas oscilando como péndulos de reloj, espalda arqueada en desafío, cabeza alta como una reina que no se arrepiente. Cada paso era un mensaje claro: "Sí, lo permití. ¿Y ...