1. Unos vecinos influencers


    Fecha: 01/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos

    ... de Dalí.
    
    El rugido del camión de mudanzas desgarró el silencio como un amante impaciente. Por la ventana del comedor vi a tres operarios sudorosos y viriles descargando muebles blancos, fríos y caros como una amante de alto standing.
    
    Bajé las escaleras como un tigre oliendo intrusos en su territorio. Clara estaba en la cocina, exprimiendo verduras con esa concentración que antes reservaba para nuestras noches más ardientes.
    
    "Parece que tendremos nuevos vecinos", dije, apoyándome en el marco como un galán de película vieja.
    
    Ella alzó la vista, esos ojos verdes que antes solo brillaban para mí.
    
    "¿Jugamos a un juego?" Sus labios se curvaron como la hoja de un cuchillo. "Adivinemos qué hacen los nuevos vecinos. El que más se acerque... gana un premio".
    
    Un latido salvaje estalló en mi pecho, como ese día en Milán cuando la vi desnudarse frente al espejo del hotel. "¿Un premio?" La idea me electrizó, despertando imágenes de esa lencería de encaje negro que le compré en Via Monte Napoleone - la que solo usó una noche, la que la convertía en una diosa del pecado.
    
    "Si gana, quiero una mamada en el jacuzzi", estuve a punto de gruñirle al oído. Pero me contuve. Los animales inteligentes saben esperar su banquete.
    
    En lugar de eso, esbocé esa sonrisa que siempre la hace mojarse y pregunté: "¿Qué premio, gatita?"
    
    Clara dejó el cuchillo sobre la encimera con un clink calculado. Sus dedos -largos, hábiles- jugueteaban con el mango como si ya estuvieran ...
    ... practicando algo más interesante.
    
    "Si gano yo..." Hizo una pausa dramática, los labios brillantes de jugo de fruta, "...quiero esos pendientes de Tiffany que vimos. Los de diamantes negros".
    
    Reí como un lobo ante un cordero desprevenido. "Cariño, esos cuestan más que mi primer Aston Martin", dije, acercándome hasta sentir el calor de su cuerpo a través de esa blusa de seda que odio y amo por igual. Mi mano se deslizó por su cintura, apretando justo donde le gusta que la toquen cuando nadie mira.
    
    "Porque si gano yo..." Mis labios rozaron su oreja, haciendo que un escalofrío le recorriera la espalda, "...quiero verte con esa lencería milanesa. La que te convierte en mi puta personal cada vez que la usas".
    
    Clara soltó esa risita entrecortada que solo sale cuando está excitada pero no quiere admitirlo, empujándome con una mano que no tenía fuerza.
    
    "Dices unas cosas..." Sus mejillas ardían como las llamas del infierno que ambos frecuentábamos en la cama.
    
    No esperé permiso.
    
    Mis dedos encontraron ese punto sensible bajo sus costillas que siempre la hace gemir. Cuando se retorció de risa, la abracé con la excusa de sostenerla, aplastando sus pechos generosos contra mi pecho. El perfume Chanel N°5 -nuestro cómplice en mil noches de pecado- se mezcló con el olor a vainilla y deseo mojado.
    
    "Serás golfa", le susurré al cuello, mordisqueando esa zona que solo yo conocía.
    
    Ella se dejó abrazar exactamente siete segundos -los conté- antes de zafarse con esa sonrisa de mujer ...
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