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Unos vecinos influencers
Fecha: 01/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... que sabe lo que vale. "Ya nos presentaremos cuando lleguen", dijo, ajustándose el escote con dedos que temblaban levemente. "Pero primero... a ver quién gana". Crucé los brazos, mostrando ese porte de banquero que tanto la excita. "Yo digo que tienen cuarenta. Él: director financiero. Ella: profesora universitaria que se cree intelectual". Clara bufó, haciendo que sus pechos bailaran bajo la tela. "¡Aburridísimo!" Se acercó a la ventana, su silueta recortándose contra la luz del Porsche rojo que acababa de aparcar. "Él: veinticinco, jugador de fútbol. Ella: veinte, influencer. Los dos: acostumbrados a que el mundo se arrodille ante ellos". La abracé por detrás, sintiendo cómo su trasero se aplastaba contra mi erección. Mis dientes encontraron su oreja. "Eso es lo que tú quisieras, ¿no? Un jovencito musculoso que te folle contra las ventanas cada tarde..." Clara no respondió. Pero su respiración acelerada y el roce de sus nalgas contra mí gritaban la verdad. Un grito tan obsceno como un gemido me arrancó del sueño. "¡QUE SÍ, CABRÓN, TÍRATE!" Las sábanas estaban empapadas no solo de sudor. Me incorporé justo a tiempo para ver, a través de la ventana: Botellas de champán flotando como juguetes sexuales abandonados, Ropa interior femenina colgando de los arbustos y dos cuerpos desnudos corriendo y tirándose a la piscina con alaridos que sonaban a orgasmos. "Los putos vecinos", escupí. Clara se removió a mi lado, sus pechos desnudos rozándome ...
... el brazo con esa suavidad que antes me volvía loco y ahora solo me recordaba lo lejos que estábamos. "Es su primera noche, cariño...", murmuró, pero su voz estaba demasiado clara, demasiado despierta, como si llevara rato observando el espectáculo. La agarré de la cintura -notando cómo se tensó bajo mis dedos- y la arrastré hacia la ventana. "Mira bien lo que son", escupí, señalando a la chica -Lucy- emergiendo del agua como una sirena borracha, el pelo negro pegado a su cuerpo. Clara intentó soltarse, pero la apreté contra mí. Noté su calor, su ritmo cardíaco acelerado... pero no la humedad que esperaba. "¿En serio vas a defenderlos?", gruñí, mi erección -fruto de la rabia, no del deseo- presionando involuntariamente su muslo. Ella giró la cabeza lentamente, esos ojos verdes que conocía mejor que mi propio reflejo brillando con algo nuevo: diversión. "Venga, Armando...", susurró, su mano bajando para apartarme con suavidad. "Respira. Mañana les conocemos y si son unos garrulos, les echamos. Pero ahora..." Un nuevo chapuzón en la piscina vecina, seguido de una carcajada que sonó a desafío, cortó su frase. Clara se apartó por completo, arreglándose el pelo con esa calma que me sacaba de quicio, y entonces sonrió. No una sonrisa de consuelo. No una sonrisa de esposa. Una sonrisa de mujer que acaba de ganar una apuesta. "Creo que he ganado yo", dijo, los labios curvados como la hoja de un cuchillo. "Estos no tienen pinta de empresarios... ni ella ...