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Mis instintos más primitivos empezaron a despertar
Fecha: 02/10/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Sexador, Fuente: CuentoRelatos
Siempre había sido poco afortunado en todo lo que tuviera que ver con el azar en su aspecto más lúdico; la lotería, quinielas y demás apuestas jamás habían sido mi fuerte, pero, cuando menos lo esperaba y más necesitaba un tiempo de descanso, recibí la noticia de parte de mi compañero y a la vez amigo de que había sido agraciado con un fin de semana de asueto en un balneario con todos los gastos pagados. En principio, ese regalo estaba destinado para dos personas, más preferí no decir nada y marcharme solo a dicho destino. Sinceramente, no quería compañía, necesitaba estar solo durante un tiempo y no depender ni ser dependido de nadie ni nada. A los pocos días y habiéndome preparado convenientemente para el viaje en cuestión, subí al autobús y ocupé mi plaza. Por suerte se encontraba más cerca de la ventanilla que del pasillo. Me coloqué los auriculares, puse en marcha mi reproductor de MP3 y acomodé mi cabeza en el asiento, esperando que aquel moderno autocar se pusiera en marcha. A mi lado, una señora de unos 50 años dejó sus enseres en el compartimento correspondiente y sentándose vio como me hacía el dormido puesto que no quería ser molestado. Mi afán de aparentar estar dormido hizo que cayera en un profundo sueño, siendo interrumpido cuando mi MP3 se quedó sin batería, coincidiendo este momento con la llegada del autobús al lugar de destino. Con los ojos entreabiertos, adiviné a asir mi mochila y entrar en el pasillo encaminándome hacia la puerta de ...
... salida del vehículo. Un grito en voz femenina, mezcla de susto y vergüenza, hizo que definitivamente me despertase mirando hacia atrás para comprobar que había sucedido. Pelo semirizado y de color no del todo oscuro, ojos marrones claros, nariz fina y algo respingona y una boca que durante unos segundos fue tapada por una de sus manos en claro signo de timidez. Una camiseta de tirantes ajustada con el logotipo de una marca de ropa muy conocida tapaba unos tersos y firmes pechos, así como un abdomen liso mas no aparentemente marcado. Pantalones vaqueros claros ajustados mostraban una estrecha cintura y unas caderas en perfecta conjunción con unas nalgas que destacaban por parecer estar moldeadas por una mano artista. A su lado, una mujer de melena rubia natural reía con una acompasada y suave carcajada haciendo semiburla con unos ojos pícaros de color verde muy claro, una nariz algo más grande que la de su compañera de viaje y un cuerpo con el pecho más voluminoso y un trasero también más generoso que era tapado por un vestido veraniego de color azul semiajustado en su parte de arriba y corto en su falda. Ambas chicas sonreían después de que la primera antes descrita hubiera tropezado con una de sus mochilas casi cayendo sobre uno de los asientos. Tras mirar y comprobar que no había ocurrido nada y ambas se encontraban bien, decidí no mostrar demasiado interés y hacer lo posible por no parecer sorprendido al ver a aquellas dos bellezas que no superarían los 25 ...