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Buscando un voyeur
Fecha: 09/10/2026, Categorías: Voyerismo Autor: Auster, Fuente: CuentoRelatos
«Joven pareja ofrece a voyeur que sea escritor o periodista la posibilidad de hacerles un reportaje. Se ruega enviar una página manuscrita indicando lo que os imagináis que puede pasar, cómo, dónde, cuándo, y si nos motiva, entre todos haremos que suceda. Escribid por favor a El País, ref…» Así empezaba la aventura. Ella y yo nos queríamos, y, tras meses y años dedicando horas a prácticas tan exhaustivas como extenuantes, habíamos llegado a una sincronía en los actos amorosos, ballet razonablemente perfecto de cuerpos y humores. Yo sabía cuando disminuir el ritmo, inducido por la más mínima variación en sus gestos, ella conocía los puntos secretos de mi cuerpo, allí donde el más ligero roce con la yema de las dedos disparaba inmediatamente el placer. Yo sabía llevarla en lomos de caballos desbocados, hacia la cima, en una interminable carrera, de repecho en repecho, sin llegar jamás a alcanzar el Finis Terrae de su cuerpo, ella me conducía sabiamente, jockey sutil, alternando freno y espuela, para que pudiese aguantar la distancia Conmigo ella era campeona de las metas volantes, con ella yo era un corredor de fondo. Nos entendíamos bien, en la cama y fuera de ella. Y nos queríamos, y nos gustaba a ambos la literatura. Lo habíamos discutido antes, a mí me divertía el disponer de un testigo, alguien que pudiese glosar lo que había visto, en un cuento, introducirnos en su novela en la que nos reconoceríamos los dos, secreto para nosotros y él. Si a mí me ...
... gustaba, a ella no le importaba, siempre que el intruso supiese mantener la compostura y que no acercase las manos allí donde solo se suponía que debían estar sus ojos. Además, siempre hacíamos el Amor con la luz encendida. Como no íbamos a elegir a ningún conocido, nos decidimos por el anonimato de un anuncio en un periódico. Recibimos… cincuenta o sesenta cartas, la verdad es que la edición dominical de El País se distribuye a todo España, pero… pero no creímos nunca que fuese tan sencillo encontrar tantos escritores voyeurs, o voyeurs con tendencias literarias. Acordamos que íbamos a realizar una selección al principio simplemente por el aspecto de la carta (lamparones de aceite, caligrafía de analfabeto, palabras soeces eran excluyentes). Una rápida selección elimina la mitad. Desde luego no me imagino compartiendo ni una cerveza con este, que me escribe en una postal, ni con este otro, que me envía un sobre con el sello en la esquina inferior derecha. Ya solo me quedan unas treinta cartas, presentables, las unas más y las otras menos, queda mirar el texto. Y empieza la lectura: Cartas Infantiles: «Joven Pareja, me ha gustado mucho vuestra simpática carta. Yo también soy joven, sin vicios, buen rollo… me imagino un excursionista boy scout con una guitarra al hombro». Y cartas raras: «que os parecería que nos conociésemos, pero como soy un hombre público debería ir a la reunión con una máscara y debería ser de madrugada en un sitio apartado, en ...