1. Buscando un voyeur


    Fecha: 09/10/2026, Categorías: Voyerismo Autor: Auster, Fuente: CuentoRelatos

    ... pusimos de acuerdo en el procedimiento: nosotros llegaríamos antes a una habitación de hotel. En recepción estaría una llave a su atención, y empezaríamos sin esperarle. El llegaría al rato, cuando ya estuviésemos en el fuego de la acción. Entraría con su llave, sin interrumpirnos, la gracia era esa, su transparencia, su insustancialidad, se sentaría en una silla, y simplemente, estaría ahí.
    
    No le íbamos a ofrecer un saludo, una bebida, un “póngase cómodo, Sr. Corominas, está Vd. en su casa, ¿quiere tomar algo? no, no nos molesta en absoluto, por favor, su presencia será siempre bienvenida, perdone pero enseguida estamos con Vd., en cuanto terminemos este asunto que tenemos pendiente”, no nada de eso debía suceder.
    
    Simplemente, no existiría, no estaría allí. Finalizada la función, o aburrido, es igual, sin un buenas tardes, se marcharía en el momento que le apeteciese, sin cruzar una palabra.
    
    Hay que decir que el tema por nuestra parte se simplificaba enormemente, pues por no ser exhibicionistas profesionales, no hubiésemos sabido muy bien cual debía ser nuestra actitud, natural como la vida misma, mostrando los mejores y más jugosos detalles, estableciendo competiciones…
    
    Bueno, ha llegado el día D y la hora H menos cuarto. Estamos los dos en la habitación, mirándonos. No suele ser esta nuestra rutina. En general salimos a cenar, hablamos, vamos acercándonos el uno al otro a través de la voz, de las miradas, del contacto primero de una mano, luego de un beso, ...
    ... luego un roce en el asiento del coche, una caricia en la nuca, vamos rompiendo la frialdad del día, el stress del trabajo, aparcando las ocupaciones, haciendo las ultimas llamadas por teléfono mientras acostumbramos nuestra piel al contacto de la del otro.
    
    Tampoco era un ritual, a veces habíamos sentido la urgencia del deseo, y habíamos detenido el coche en plena carretera para perdernos en un soto, o en una caseta de obras bajo la lluvia, a veces simplemente, nos habíamos escapado a media película del cine porque sentíamos otras prioridades. Pero aquel día no. habíamos acabado de trabajar cada uno por nuestro lado, y nos habíamos dado cita en aquel hotel, porque no queríamos contaminar nada nuestro con esta aventura.
    
    Los dos estamos allí, y diciéndonos: ¿y ahora, qué? No es una situación tensa entre nosotros, ninguno de los dos se arrepiente, pero no sabemos muy bien como empezar. El llegar, sentarnos en el sillón o tumbarnos en la cama y empezar los toqueteos no es nuestro estilo. Un poco preocupado, y con el ojo en el reloj (aunque tenemos tiempo), bajo a recepción y pido un whisky doble. Ya es un cambio en la rutina, no bebo nunca entre horas, pero en caso contrario no voy a ser capaz de empezar, de fumigar ese ángel de hielo que revolotea por la habitación.
    
    Ella mientras me espera sentadita en el sillón, jugueteando con el mando de la tele. No es exactamente la situación ideal. Ella zapeando, yo oliendo a alcohol. Me parece que la tarde no va a dar mucho de si, y le ...
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