1. Capítulo 11: el dolor de la libertad


    Fecha: 09/10/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos

    ... todavía. No porque tuviera ganas de perdonarlo. Sino porque quería mirarlo a los ojos y decirle que se fuera a la mierda en persona. Quería sentirme fuerte. Quería que viera que no me había destruido.
    
    —¿Y dónde se vieron?
    
    —En el mismo lugar de siempre —dijo Claudia—. El parque del bicicross. Donde nos juntábamos los del grupo. Donde todos nos veían. Donde todos sabían de nosotros, pero no era igual. Nada era igual.
    
    —¿Y qué pasó cuando llegaste?
    
    —Sentí que me miraban raro —dijo Claudia—. Como si ya supieran. Como si ya hubieran oído cosas. Y mientras caminaba, escuché comentarios. Cosas como:
    
    “Mira la perra.La que se los cogió a los dos. La que hizo un trio con Milagros.”
    
    Cosas que no eran ciertas, pero que sonaban como si lo fueran.
    
    —¿Y Andrés?
    
    —Estaba allí —dijo Claudia—. Sentado juntos. Con Milagros. Bien juntitos. Como una puta pareja. Como si nada hubiera pasado. Como si yo no hubiera estado desnuda y vendada bajo ellos dos la noche anterior.
    
    —¿Y qué hizo?
    
    —Me miró —dijo Claudia—. Con esa sonrisa de mierda. Y me dijo, en voz alta, para que todos escucharan:
    
    “Oye, Claudita.Te olvidaste algo anoche.”
    
    Y me tiró las bragas.
    
    Frente a todos.
    
    Frente al maldito parque lleno de maldira gente.
    
    Frente a los que ya hablaban.
    
    Frente a los que ya me habían convertido en chisme.
    
    —¿Y qué hiciste?
    
    —Me quedé quieta —dijo Claudia—. Con el mundo en silencio. Con todos mirando. Con todos riéndose. Con todos pensando que había sido ...
    ... parte de eso. Que había querido ser parte de eso.
    
    —¿Y Milagros?
    
    —Se reía —dijo Claudia—. No como los demás. No con maldad. Pero se reía. Como si no importara. Como si ya era parte del juego. Como si ya no pudiera hacer nada todo el mundo supiera que era una puta.
    
    —¿Y tú?
    
    —Recogí las bragas del suelo —dijo Claudia—. Con la cabeza baja. Con el corazón roto. No por él. No por nosotros. Ya no quedaba nada de eso. Lo hice por la humillación, por la mentira. Por la forma en que me destruyeron frente a todos. Por la reputación que me arrancaron de un solo golpe.
    
    —¿Y qué pasó después?
    
    —Salí corriendo —dijo Claudia—. Sin mirar atrás. Sin decir nada. Solo quería desaparecer. No por Andrés. No por Milagros. Sino por la mierda que habían hecho conmigo. Por convertirme en el chisme del colegio. Por hacerme sentir que no valía nada. Que era solo eso: una puta que no sabía decir que no.
    
    —Nunca más volví a ese sitio ni a ver a esa gente —dijo Claudia, con la voz rota—. Pero igual estuve destruida por semanas. No podía salir de mi casa. No podía ver a nadie. No podía escuchar nada. Todo me recordaba a eso. A la humillación. A la traición. A la puta mentira que me destrozó.
    
    Mariana asintió, entendiendo. Sabía que Claudia tenía tanto terror por lo que había pasado con Javier, que el tener evidencia para dar fuerza a sus mentiras era como vivir todo de nuevo.
    
    —Fue en ese momento —continuó Claudia— cuando Javier se acercó. Fue bueno. Comprensivo. Me ayudó. Pero también ...