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Capítulo 11: el dolor de la libertad
Fecha: 09/10/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos
... aprovechó el momento para hacer de mi fragilidad su herramienta. Es donde caí un poco en sus redes, sin siquiera darme cuenta. —¿Qué quieres decir? —preguntó Mariana, con el ceño fruncido. —Javier me dijo que entendía —explicó Claudia—. Que sabía lo que sentía. Que había pasado por algo similar. Me dijo que podía confiar en él. Que me protegería. Que me ayudaría a superar eso. Y yo… yo caí. Caí como una idiota. Porque necesitaba creerle. Necesitaba creer que alguien me entendía. Que alguien estaba de mi lado. —¿Y qué pasó después? —Empezó a acercarse más —dijo Claudia—. A venir a mi casa. A invitarme a salir. A decirme que necesitaba distraerme. Que necesitaba olvidar. Y yo… yo le creí. Le creí cada puta palabra. Porque necesitaba creer que alguien me quería ayudar. Que alguien me quería proteger. —Fue así —dijo Claudia, con la voz temblorosa pero decidida—. Cuando me besó y trató de tomar mi cuerpo, algo dentro de mí se rompió. Pero no supe cómo detenerlo. No supe cómo decirle que no. Porque me sentía confundida. Porque me sentía poco. Porque me sentía en deuda. Porque había estado ahí para mí y no sabía cómo rechazarlo. Mariana asintió, entendiendo la complejidad de la situación. Sabía que Claudia estaba en un lugar oscuro, y que Javier había aprovechado eso de la peor manera. —Nos besábamos —continuó Claudia—. A veces. No siempre. Y me tocaba. Sobre la ropa. Y en algún momento, pude ver mi pecho desnudo. Y yo… yo me dejaba. Porque me sentía ...
... confundida. Porque me sentía en deuda. Porque me sentía poco. Porque no sabía cómo decirle que no. Aunque siempre lo detenía. Supongo que se sentía con derecho. Y yo… yo no supe cómo parar eso. —¿Y cómo fue que empezaste a tomar distancia? —Fue gradual —dijo Claudia—. Empecé a coger fuerza. Empecé a recuperarme. Empecé a darme cuenta de que no le debía nada. De que no tenía que dejar que me tocara. De que no tenía que besarlo. De que no tenía que dejar que se aprovechara de mí. Y empecé a tomar distancia. Poco a poco. Sin que se diera cuenta. Sin que supiera que estaba huyendo. —¿Y cómo reaccionó él? —Al principio, no dijo nada —dijo Claudia—. Pero luego… luego empezó a desesperarse. Porque yo tomaba distancia. Porque ya no estaba susceptible. Porque ya no podía aprovecharse de mí. Porque ya no era la Claudia rota y confundida que había conocido. Y eso lo desesperó. Lo hizo sentir perdido. Lo hizo sentir que estaba perdiendo el control. —¿Y qué pasó después? —Fue cuando Daniel pasó de ser un sueño a una oportunidad —dijo Claudia, con una pequeña sonrisa que iluminó su rostro por un momento—. Y Javier… Javier empezó a desesperarse más. Porque veía que yo me alejaba. Porque veía que yo encontraba fuerza en otra persona. Porque veía que yo encontraba una salida. Y eso lo volvió loco. Mariana sonrió, entendiendo la ironía de la situación. —Javier es un cobarde —dijo Mariana, con firmeza—. Un cobarde que se aprovecha de las mujeres cuando están en su punto más ...