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El amor sin concepción
Fecha: 25/10/2026, Categorías: Hetero Intercambios Autor: Chicles, Fuente: SexoSinTabues30
Durante varios días noté que mi amigo Hugo tenía semblante triste, coincidíamos en el bus, en el trayecto mañanero hacia nuestras respectivas actividades laborales. La primera vez que coincidimos nos dio mucho gusto ya que habíamos sido amigos en la infancia y, posteriormente, cuando tuvimos que hacer estudios universitarios nos alejamos. –Hola, Hugo, te he notado triste y preocupado estos días. Si requieres algo, y yo puedo ayudarte, no dudes en pedirlo –dije, pensando en que quizá él tuviese un apremio económico. –¡Gracias, amigo! En realidad, es algo muy personal y no puedes apoyarme, yo debo resolverlo solo –contestó amablemente, forzando una sonrisa y se volteó hacia la ventana para ver el paisaje. –Bueno, discúlpame si te molesté con mi ofrecimiento –dije apenado por lo cortante de su respuesta. –¡No, perdóname tú! Es mi ensimismamiento en el asunto que tengo lo que me hizo contestarte de manera escueta y muy agresiva –sonrió y añadió– Quiero platicar con alguien lo que me pasa, pero no es este el lugar. Te invito el viernes a cenar a mi casa. El viernes llegué con una botella de brandy y un ramo de flores para su esposa. Olía a un asado delicioso. –Pasa. Gracias –dijo, y tomó la botella, pero suspendió sus movimientos cuando vio las flores. –Son para Blanca. ¿Dónde está? –precisé al extenderle el ramo. –Ella pasará esta noche en casa de su mamá, pidió que la disculparas, pero hizo la cena y me dio instrucciones para servirla –aclaró tomando el ...
... ramo. –Toma asiento, voy por un florero, deténmelo –me regresó el ramo, dio media vuelta y bajó el florero de lo alto de una vitrina para llevarlo a ponerle agua. –¡Están hermosas! Seguramente le gustarán mucho –aseguró al colocarlas en la mesa de centro –. En realidad, le comenté que te había invitado a cenar para hablar contigo de mí y ella me dijo que nos dejaría solos para no interrumpir ni molestar. –Pues comencemos… –solicité. –Primero empezamos a comer –ordenó, tomándome del brazo para encaminarme al lavabo. Durante la deliciosa cena, platicamos intrascendencias sobre la situación política y los deportes, incluso al lavar los trastes, me tocó secarlos. Después sirvió el café y unas copas de coñac para irnos a la sala. –Te agradezco que hayas venido –dijo golpeando suavemente su copa con la mía, yo asentí y dije “¡Salud!” –. ¿Cuántos hijos tienes? –me sorprendió con su pregunta pues los conoce. –Cuatro, ya los conoces –contesté con un ligero tono de reprimenda. –Sí, pero ¿nunca tuviste uno fuera de tus matrimonios? –insistió– ¿o quizá deseaste otro con alguna mujer distinta? –Bueno, sin compromisos, es decir, ya divorciado hubo dos mujeres a quienes quise darles un hijo pues deseaban ser madres a sus 35 años, antes de que pasara el tiempo para ellas. Una me rechazó en pleno coito separándose abruptamente de mí cuando le dije “Hoy vas a ser madre” y me moví con más vehemencia. El semen cayó en las sábanas y me sentí triste. Debo aclararte que ...