1. El amor sin concepción


    Fecha: 25/10/2026, Categorías: Hetero Intercambios Autor: Chicles, Fuente: SexoSinTabues30

    ... Aunque fueron dos años con una y tres con otra, afortunadamente no pasó nada. Hubo otras tres amigas, solteras, pero también mayores de 35 años quienes, cuando me salí de ellas, se quejaron con tristeza de que no me hubiera venido dentro de ellas. No pregunté por qué, posiblemente sí se cuidaban, pero querían sentir el calor de mi venida, o quizá… –me detuve para no parecer presuntuoso–. Perdón, ya estoy hable y hable, pero eres tú quien me contaría algo.
    
    –No, yo fui quien preguntó y me pareció muy pertinente tu plática, verás por qué… –dijo y en una charla larga me contó que él era infértil, pero que su mujer quería un hijo.
    
    –Pues sí está grave… –fue lo más que se me ocurrió.
    
    –Hace unos días recibí el último dictamen, de muchos más estudios que me he realizado, y el médico me trató con mucha benevolencia cuando le expliqué la amargura de mi esposa, pero me pareció escuchar a mi padre, que en paz descanse, por la calidez y la sinceridad con que me habló –dijo Hugo mirando sombríamente hacia el piso–. Sí, no quiero perder el amor de mi mujer por mi egoísmo, ni tirar por la borda todo lo que hemos construido juntos, ¡quiero que sigamos siendo felices! –gritó Hugo antes de soltar el llanto. Lo abracé durante casi dos minutos que lloró antes de calmarse–. Discúlpame, quiero oír tu opinión sobre lo que traigo en la cabeza.
    
    –No te preocupes, te escucho con atención y, aunque no tengo la capacidad de un profesional en estos asuntos, sí te daré mi opinión de amigo –dije ...
    ... con franqueza y recordé “El calor y la ocasión” que escribí hace tiempo y omití, por el momento el caso, deseando que Blanca, su esposa, no tomara por sí misma y sin avisar la acción relatada ahí.
    
    Hugo me contó que llevaba año y medio de análisis y tratamientos, y su esposa cada día estaba más triste, pero resignada a dejar de lado uno de sus más grandes anhelos: ser madre. Expuso que, aunque Blanca le propuso la adopción, él entendía que no era suficiente para las ilusiones que ella tuvo siempre al imaginar su parto, con Hugo a su lado. Yo estuve de acuerdo, pero eso sólo sería un detalle menor, ya que algunas dan a luz completamente anestesiadas y cuando no es así, pocas veces está el padre en la sala de parto. Solamente recuerdan el embarazo por la gran cantidad de molestias que padecieron. Lo que verdaderamente une a los padres es participar en la educación de los hijos, le señalé como bondades de esa opción.
    
    Luego contó la inseminación artificial con semen de un donante anónimo. Hugo y su esposa no querían acudir a un banco de semen, preferían conocer al donante, pero eso traería otros problemas correspondientes a la posibilidad que el donante supiera quién es su hijo. Similares problemas, y quizá aún mayores, tendría si la inseminación no fuera artificial, pero sin duda eso sería parte del encanto de entregarse para ser madre.
    
    –Estamos ante estas dos opciones de inseminación y no sabemos qué conviene más… – dijo y yo me turbé ante la manera en que me miró, no ...