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El amor sin concepción
Fecha: 25/10/2026, Categorías: Hetero Intercambios Autor: Chicles, Fuente: SexoSinTabues30
... fuera a ser que me veía como donante, fuera inseminación artificial o natural. –Alguno de tus hermanos…–“No tengo”, interrumpió como si fuese algo que ya habían pensado–, o quién de los cuñados, esposos de tus hermanas, o concuños ¿te parece buen espécimen? –pregunté con temor. –Sí los hay, y mi esposa acepta que no serían mala opción, pero Blanca se niega a tener relaciones con alguno de ellos –dijo tajante–, piensa que luego podrían sentirse con derecho a fornicar. –Bueno, cada quien sus costumbres… –señalé y pasé a otra posibilidad con más visos de aceptación–. En ese caso habría que recurrir a la inseminación intrauterina (IIU), pero tendría que ser con ayuda, aceptación y secrecía de tu hermana, si se tratará de tu cuñado; o de la hermana de tu mujer, si se tratara de tu concuño. –¡No serás experto del tema!, pero esa opción es la más simple. Más cuando el donante no se enterara. ¡Seguramente mis hermanas o las de Blanca sabrán guardar el secreto! Bastaría tener el condón con la carga recién extraída y vertérsela a mi mujer en el útero. ¡Eres un genio! –exclamó. –No te apresures. Aunque la IIU es un procedimiento de baja complejidad en el cual se introduce una muestra de semen, debes consultar con el médico si se requerirá de alguna parafernalia adicional o si tú, después de verter el semen directamente del condón, le “ayudas” con tu pene a que entre bien –expliqué– así será más completa la ilusión de que es tu hijo. –Qué bien que ...
... platicamos. Yo me estaba haciendo a la idea de que ella buscara “ayuda externa”, de algún antiguo novio u otro hombre que le pareciera atractivo, pero no sabría cómo rumiar con eso a lo largo de los años. –Hay casos, y no son pocos, donde un padre sabe que su hijo no es de él, pero entiende y lo sobrelleva sin sombras. –¿Cómo puede ser eso? –me preguntó. –A veces, la mayoría, sólo es producto de la calentura; otras es la necesidad de la maternidad Me puse a contar el caso de Roberto con Tita y el amor de Saúl. También el posible cálculo de Adriana y Eduardo para usar a Saúl, el esposo de Tita. Y el caso de la tía de esta que estuvo tan activa que hasta los 90 años en que seguía de cogelona con sus viejos amores con quienes tuvo siete hijos, y ninguno era del marido, pero ella lo supo en el lecho de muerte del cornudo, quien le agradeció su alegría, su familia y su discreción, ya que él era infértil. “¡No mames! ¿Eso es cierto?”, se asombró Hugo. “Pues eso cuenta mi amiga y, dado su historial, le creo”, contesté. Te contaré otro caso que me tocó verlo, y sentirlo de cerca. Se trata de una mujer que concibió una hija después de dos años de desearla. No sabe si es de su esposo o no, pero eso hizo la felicidad del matrimonio y le conté “El calor y la ocasión”. (Que no había publicado aquí, pero lo subo ahora mismo.) Escribo este relato porque hoy me enteré que Hugo y Blanca ya estaban esperando bebé. Obviamente no pregunté cómo ni quién. ¡Felicidades!