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Pude follarme a la hermana melliza de mi esposa
Fecha: 27/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio, Fuente: CuentoRelatos
... horario de visita para que le diera el parte médico. Ella me dijo que prefería quedarse porque se sentía muy sola, que era una suerte tenerme dentro de la familia y que quedaba en deuda conmigo por lo de esa noche. La charla se prolongó varias horas, empezamos con los clásicos recuerdos de la universidad y fuimos llegando hasta nuestras inquietudes sexuales. Mientras me hablaba noté como sus pezones se habían puesto duros. Me contaba sus intimidades con tono cómplice y varias veces apoyó las manos en mis muslos como gesto de confianza. Quería cogérmela, pero no sabía cómo. Ella me piropeó diciendo que yo me había mantenido muy bien y que siempre había envidiado a Ana. Me confesó que su marido tenía problemas de erección y que desde hacía varios años su vida sexual era prácticamente nula. Por supuesto que yo le mentí, evité contar mi parte oscura, y le aseguré que no tenía sexo desde que los mellizos habían cumplido cuatro años. Cuando me dijo que se iba me dio un fuerte abrazo. Nos quedamos así quietos unos segundos, pude sentir todo el calor de su cuerpo en mi delantal. Tenía la polla tiesa y no dudé en apoyársela para que la sintiera. Sabía que para la esposa de un impotente, no había nada más apetecible que una buena polla bien parada. Afortunadamente, el marido de Beatriz fue dado de alta luego de la observación de rutina. Efectivamente, la taquicardia había sido producto del uso irresponsable del Viagra. Le aconsejaron que no tomara nada raro por el momento, ...
... hasta que tuvieran los resultados de todos los análisis a los que había sido sometido. Beatriz se despidió con un beso que me dio más cerca de los labios que de las mejillas y prometió un llamado para que la familia se reuniera. “Te debo una, bebé”, me chuceó al oído. Pero lo bueno llegó a la semana siguiente de lo de la internación. Estaba por salir de la clínica cuando recibí una llamada de Beatriz en mi celular. Pensé que su marido había tenido una recaída, pero la mano venía por otro lado. “Necesito verte en tu consultorio. Tengo un dolor en el pecho y me gustaría que me revisaras”. Intentar algo en la clínica, con la melliza de mi hermana era una locura porque obviamente el único retrato que tenía de Ana era de cuando todavía estaba buena. Así que cité a Beatriz en mi departamento, donde obviamente tengo montado un consultorio como coartada en caso de inconvenientes con mi esposa. Beatriz llegó puntual y me saludo fríamente. Por momentos pensé que era cierto lo del dolor en el pecho y eso me decepcionó. Sin embargo, bastó que dijera sus primeras palabras para entender de qué se trataba el asunto. “No le dije nada a mi marido porque tenía miedo de preocuparlo. Acaba de salir de una, no lo iba a meter e otra”, me comentó mientras colgaba su sobre todo en el perchero. Estaba vestida con un vestido floreado, ajustado en la zona de sus senos y suelto en la espalda. Atrás sólo se sujetaba con dos cintas de tela, por lo que pude advertir que no llevaba sujetador. Cuando ...