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La mal cogida
Fecha: 17/04/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Elgeralex, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... fui a la sala, y desde el sofá le escribí un mensaje a Santiago. No era algo atrevido. Solo una pregunta de trabajo. Pero lo hice a las once de la noche. Y él respondió a los treinta segundos. "¿Trabajando a estas horas, Valentina?" "No puedo dormir", escribí. "Yo tampoco. ¿Quieres que te ayude a contar ovejas?" Puse un emoji de risa. Pero lo que quería poner era: "Quiero que me ayudes a venirme." No lo hice. Pero esa noche me masturbé dos veces pensando en él. La segunda vez, ya de madrugada, lloré un poco al terminar. No de tristeza. De rabia contenida. --- 6. El vestido nuevo El sábado me fui a comprar ropa. No necesitaba nada. Pero entré a una tienda de lencería y compré tres tangas y dos hilos. Uno era rojo, otro negro, otro beige transparente. La vendedora me miró con complicidad. No le di explicaciones. Esa noche me probé el hilo negro frente al espejo. Mis nalgas pequeñas se veían redondas, firmes. La tela se perdía entre ellas. Mis pechos grandes quedaban desnudos porque no usaba sostén. Me toqué un pezón y se endureció al instante. El lunes, pensé. El lunes me lo pongo. Y lo hice. Llegué a la oficina con un vestido largo de flores oscuras, pero con los tirantes un poco más delgados de lo habitual. El escote dejaba ver apenas el principio de mis pechos. El hilo negro era mi secreto. Santiago me miró desde su escritorio. Me sostuvo la mirada. Y cuando pasé cerca de él, bajó los ojos hacia mi cuello, hacia mi escote, y ...
... luego hacia mis caderas. —Te queda bien ese vestido —dijo, en voz baja. —Gracias —respondí, y seguí caminando, sintiendo el roce del hilo contra mi raja cada paso que daba. Sabía que me había visto distinta. Sabía que lo había notado. Y saberlo me mojó. --- 7. El primer mensaje Fue un domingo por la tarde. Diego había salido a "buscar trabajo" —mentira, iba a ver a sus amigos a tomar cerveza—. Yo estaba sola en casa, con una copa de vino tinto y el celular en la mano. Me llegó un mensaje de Santiago: "¿Qué haces?" "Tomando vino. ¿Tú?" "Imaginando cosas." El corazón me dio un vuelco. "¿Qué cosas?", escribí. Tardó en responder. Lo suficiente para que mi ansiedad creciera. Cuando llegó el mensaje, tenía tres puntos suspensivos que bailaron un siglo. "No quiero asustarte." "No me asustas fácilmente." "Entonces: te imagino con ese vestido floral que usaste el viernes. Pero abierto. Y sin nada debajo." La copa de vino tembló en mi mano. Sentí un calor subir desde el vientre hasta las mejillas. Me mordí el labio. "Eso es atrevido", respondí. "Tú me inspiras." Pasé una hora conversando con él. No subió más el tono. No hizo falta. Cada palabra suya era una caricia imaginaria. Cuando me despedí, me metí a la ducha y me masturbé bajo el chorro caliente, apoyando la frente en el azulejo. Santiago, pensé mientras me venía. Santiago. Santiago. --- 8. La salida de copas El equipo organizó una salida un viernes por la ...