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Las Vacaciones Prohibidas 1
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: davdilopez7207, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... yo le como el coño. Sentí que los huevos se me tensaban. La estaba follando con tanta fuerza que la cama golpeaba contra la pared. —Voy a hacer que Camila también la vea —gruñí—. Voy a hacer que su mejor amiga le sostenga la cabeza mientras yo le lleno el culo de leche. Y tú… tú vas a estar ahí lamiéndome los huevos mientras me follo a nuestra hija. Laura se corrió violentamente. Su coño me apretó la verga como un puño y soltó un chorro de squirt que mojó toda la cama. —¡¡Sííí!! ¡¡Quiero ver cómo la embarazas!! ¡¡Quiero que le llames “mi puta hija” mientras te corres dentro de ella!! No aguanté más. Saqué la verga, la volteé con violencia y le disparé chorros gruesos y calientes de semen en toda la cara y las tetas. Laura abrió la boca como una puta bien entrenada, tratando de tragar lo que podía mientras gemía mi nombre. Cuando terminé, me quedé mirándola: tirada en la cama, cubierta de mi semen, respirando agitada y con una sonrisa satisfecha y enferma en los labios. Me incliné sobre ella, le agarré la cara con una mano y le dije con voz oscura: —Entonces está decidido. Antes de que termine esta semana… voy a cogerme a Valeria. Y tú vas a ayudarme a romperla. Laura lamió un poco de semen que le corría por la mejilla y me miró con los ojos llenos de lujuria. —Cuando quieras, amor… Nuestra hija ya está lista para ser tuya. **CAPÍTULO 4: Miradas que queman** (Versión revisada sin Camila) **POV: VALERIA** Me desperté con una ...
... sensación extraña en el cuerpo. La luz del sol entraba fuerte por las ventanas de la habitación. Se escuchaba el sonido calmado de las olas rompiendo en la playa. Me estiré en la cama y sentí cómo mis pezones se endurecieron contra la fina playera con la que dormí. Entre mis piernas estaba mojada. Otra vez. Había tenido sueños confusos toda la noche. Manos grandes recorriendo mi cuerpo. Una voz grave que me llamaba “mi reina” mientras me tocaba donde nadie me había tocado antes. Sacudí la cabeza, tratando de quitarme esa sensación rara, y bajé a la cocina. Lo primero que sentí fue **la mirada**. Papá estaba sentado en la barra de desayuno, con una taza de café en la mano. Normalmente me habría sonreído y dicho “buenos días, princesa” antes de volver a su teléfono. Pero esta mañana fue diferente. Sus ojos bajaron lentamente por mi cuerpo. Se detuvieron en mis tetas, que se marcaban claramente bajo la blusa blanca de tirantes. Luego siguieron bajando hasta mis piernas desnudas y el short de mezclilla tan corto que apenas me cubría el culo. No disimuló. Me miró como si estuviera imaginando exactamente lo que había debajo de la ropa. —Buenos días, Valeria —dijo con una voz más ronca y profunda de lo habitual—. Te ves… muy bien esta mañana. Sentí un calor repentino subiendo por mi cuello y mis mejillas. —Gracias, papá… —murmuré, evitando su mirada. Mamá estaba frente a la estufa preparando huevos. Se acercó por detrás de mí y, en lugar de darme el beso ...