1. La puta de mi hijo


    Fecha: 24/06/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: davdilopez7207, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    ... jamás había imaginado.
    
    Mi esposa, Laura, estaba inclinada sobre la mesa del comedor, con el vestido arrugado en la cintura, las tetas aplastadas contra la madera y el culo completamente expuesto. Mi propio hijo, Mateo, tenía su gruesa verga enterrada hasta el fondo dentro del coño de su madre, mirándome con una mezcla de sorpresa y excitación.
    
    Laura, por su parte, tenía la cara roja de vergüenza y los ojos llenos de lágrimas. Temblaba visiblemente.
    
    Y yo… yo estaba más duro que nunca.
    
    Me aflojé la corbata por completo, me quité el saco del traje y me senté cómodamente en una de las sillas del comedor, cruzando una pierna sobre la otra.
    
    —No te detengas, Mateo —dije con voz calmada y autoritaria—. Sigue follándote a tu madre. Pero ahora lo vas a hacer como yo te diga.
    
    Mateo sonrió con malicia. Tiró con más fuerza del cabello de Laura, obligándola a arquear la espalda.
    
    —¿Qué quieres que le haga, papá? —preguntó, claramente excitado por la situación.
    
    Me tomé mi tiempo para responder, disfrutando del miedo y la humillación en la cara de mi esposa.
    
    —Primero, sácala completamente y muéstrame ese coño —ordené.
    
    Mateo obedeció al instante. Sacó su verga gruesa del interior de Laura con un sonido húmedo. El coño de mi mujer quedó abierto, rojo, hinchado y chorreando. Se podía ver claramente cómo palpitaba.
    
    —Mírala bien, Laura —le dije con frialdad—. Ese es el coño con el que criaste a tus hijos. Ahora está destrozado por la verga de tu propio ...
    ... hijo. ¿No te da vergüenza?
    
    Laura sollozó, pero no se atrevió a responder.
    
    Me dirigí nuevamente a Mateo:
    
    —Dale dos nalgadas fuertes. Quiero que le quede marcada tu mano.
    
    Mateo no dudó. Le dio dos brutales nalgadas a su madre. El sonido resonó con fuerza en el comedor. Laura gritó y su culo quedó con dos marcas rojas perfectas.
    
    —Bien —continué—. Ahora métela otra vez, pero despacio. Quiero ver cómo desaparece dentro de ella centímetro a centímetro.
    
    Mateo colocó la cabeza de su verga en la entrada del coño de Laura y empezó a empujar lentamente. Yo observaba con atención, como si estuviera dirigiendo una película.
    
    —Más lento —ordené—. Quiero disfrutar cómo tu madre se traga la verga de su hijo.
    
    Laura gemía con cada centímetro que entraba. Cuando Mateo estuvo completamente dentro, hablé de nuevo:
    
    —Ahora fóllatela con fuerza. Pero cada diez embestidas te detienes y le das una nalgada. Quiero que le duela. Y mientras lo haces, quiero que le digas exactamente lo que es.
    
    Mateo empezó a follarla con brutalidad, tal como le había ordenado. Cada diez embestidas se detenía, le daba una nalgada salvaje y le gritaba:
    
    —Eres una madre incestuosa.  
    Eres una puta barata.  
    Eres la perra de tu propio hijo.
    
    Laura lloraba y gemía al mismo tiempo. Su coño chorreaba tanto que le corría por los muslos. Cada vez que Mateo la humillaba, su coño se apretaba visiblemente alrededor de la verga de su hijo.
    
    Me incliné hacia adelante en la silla, disfrutando cada ...
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