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La puta de mi hijo
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: davdilopez7207, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... viera… todavía. Ni Laura ni él sabían que yo ya había presenciado cómo mi hijo convertía a su madre en su puta personal. Sonreí con malicia mientras limpiaba el semen del piso. Esto cambiaba absolutamente todo. Tenía dos opciones: confrontarlos… o quedarme callado y disfrutar del espectáculo desde las sombras. Apagué mi laptop y me recosté en la cama del hotel, todavía con la imagen de Laura cubierta de semen de su propio hijo grabada en la retina. Decidí que por ahora no diría nada. Dejaría que Mateo siguiera “entrenando” a su madre. Porque ver a mi esposa siendo humillada y follada por nuestro propio hijo… era lo más excitante que había visto en años. Y apenas iba por el primer video. **CAPÍTULO 5: Adicta** **POV: LAURA** Ya no me reconocía. Habían pasado nueve días desde la primera vez que Mateo me folló. Nueve días en los que mi propio hijo había convertido mi cuerpo en su juguete personal. Y lo peor de todo… es que yo ya no quería que parara. Estaba en la cocina, preparando la cena, cuando lo sentí detrás de mí. Mateo me agarró del cabello con fuerza y me empujó contra la encimera sin decir una sola palabra. Me subió el vestido hasta la cintura de un tirón y me arrancó las bragas de un jalón tan violento que la tela se rompió. —Otra vez sin bragas, mamá puta —gruñó contra mi oído—. Qué buena perra obediente te estás volviendo. Gemí solo con escuchar su voz. Ya no intentaba resistirme. Mi cuerpo reaccionaba antes que mi ...
... mente. Sentí cómo mi coño se mojaba al instante, chorreando por mis muslos. Mateo me metió dos dedos con rudeza, follándome el coño mientras me tiraba del pelo. —Mírate… ya estás empapada solo porque tu hijo te agarra del cabello. Eres una madre repugnante, ¿lo sabías? —Sí… —jadeé, empujando mi culo hacia atrás como una perra en celo—. Soy una madre repugnante… Soy tu puta, Mateo. Él soltó una risa baja y oscura. Sacó los dedos de mi coño y, sin aviso, me metió la verga entera de un solo golpe brutal. Grité. El dolor y el placer se mezclaron de una forma que ya empezaba a volverme adicta. Mateo empezó a cogerme con fuerza salvaje contra la encimera. Cada embestida era más violenta que la anterior. Me tiraba del cabello como si quisiera arrancármelo, me daba nalgadas brutales y no dejaba de humillarme. —Dime lo que eres mientras te follo, mamá —exigió, respirando como un animal. —Soy… ¡¡soy la puta de mi hijo!! —grité entre gemidos—. ¡¡Soy una madre incestuosa que se corre con la verga de su propio hijo!! Mateo me follaba cada vez más duro. El sonido de su pelvis golpeando contra mi culo era ensordecedor. Me tenía completamente sometida, aplastada contra la encimera mientras me destruía el coño. —Más fuerte —supliqué, odiándome y excitándome al mismo tiempo—. Humíllame más… por favor… Él se rio con crueldad y me tiró del cabello con más fuerza, obligándome a arquear la espalda. —Eres patética, Laura. Una madre de casi cuarenta años dejando que ...