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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (41)
Fecha: 11/05/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... la mejor vendedora de la constructora, por encima de José Ignacio, rompiendo sus marcas y que con mi esfuerzo, le otorgaran a Eduardo la dirección general de la comercialización de todos los proyectos de la constructora a nivel nacional. Para quitármelo de encima, para que me dejara en paz, y así finalmente, consiguiera la libertad de estar contigo, permanentemente en exclusiva y alegrarme por tu nueva posición en la constructora, como socio, finiquitando tu sueño, haciendo realidad el complejo hotelero, reutilizando esos containers usados y bajo tu buen juicio, con tus propias manos, darle al trajinado material una nueva oportunidad para lucir, alojando los sueños y los amores de cientos de seres que buscarían un descanso merecido. —Me parece que a pesar de escuchar todo lo anterior, exculpando en algo tu proceder por la obligada presión que ejerció Eduardo y su mujer sobre ti, y escucharte tan arrepentida, ahora sí que me preocupa tu estado mental. Si ya está todo dicho, me parece entonces, que es momento de marcharme. —Me acerco hasta el mueble, y dándole la espalda, a su mirada curiosa por naturaleza, le digo… —Bueno, pues, si ya no tienes más sorpresas guardadas por ahí, creo que esto es tuyo. Ya no me pertenece. Haz con esto lo que mejor creas. —Y del interior de mi mochila, extraigo el folder rojo con el cual, sorprendido en un principio, me informé de la real situación por la que atravesaba mí, aparentemente, ordenado universo. Absorta, se endereza, para ...
... recibirme la carpeta, sin poder cerrar su boca. La mira primero, y me observa ahora. De nuevo, su llanto aparece y en su cara de asombro, percibo igualmente su angustia y el quebranto. —Co… Como es que la… No es posible, Camilo. Quién… ¿Quién te la dio? —Le pregunto, y entre mi angustia y mi rabia, primero con la persona que se la entregó, –incumpliendo aquella promesa– y segundo con mi esposo, por hacerme sufrir al relatarle con pelos y señales todas las miserias de mi pasado, teniendo en su poder la certeza de mi deshonestidad, rebobino la película de aquel despido en mi cabeza, pues no tengo idea de quien me traicionó. —¡¿Quién fue?! Dime camilo. ¿Quién carajos me delató? —Resulta Mariana, que unos minutos después de que te marcharas para tu reunión con la junta directiva, mientras terminaba de afeitarme, recibí una llamada de don Octavio. —¿Camilo? Hijo, me encantaría que me acompañaras a desayunar, y así, de paso, podemos tratar un tema de suma importancia para los dos. ¿Conoces el restaurante del centro financiero? ¿El que está ubicado en la última planta de la torre «C»? —Nunca he estado allí, pero sí sé dónde está ubicado. Deme unos cuarenta minutos y le llego allá. ¿Le parece, don Octavio? —Perfecto hijo, lo espero. —Me respondió con total naturalidad, y enseguida me cortó. No pensé en nada raro. Tal vez quería comentarme en privado algo con respecto a los trámites que él estaba efectuando en la gobernación para la licencia de construcción, o algo por ...