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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (41)
Fecha: 11/05/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... casas de descanso en Peñalisa, pero a muchos otros, los paisajes, el clima y las instalaciones, no les llamó la atención. Se les antojaban excesivamente comunes, con demasiada «muchedumbre». Esos pocos, necesitaban ser admirados y envidiados por sus amistades, al vivir en un lugar mucho más exclusivo, privilegiado y más privado. Y mi propósito fue establecer una conexión entre esas personas, algunas con el capital necesario, y el ego encumbrado hasta las nubes, para hacerlo propietario de un hermoso y bastante costoso apartamento con una de las mejores vistas de La Heroica. —¿Qué tan cierto es lo que me estás diciendo? —Antecediendo a su respuesta, Mariana, se aferra con la mano diestra al borde de la bata que me cubre, elimina la distancia y de medio lado, su cabeza se apoya en mi pecho, para arrullarse con los latidos de mi corazón. —Al cien por ciento. En cualquier momento puedes verificarlo con Carmencita. Ella, al igual que nosotros, terminó por dejar su trabajo con la constructora. No resistió la presión que recibía, y… Confesó que nos ayudó, y pues… Qué igualmente le ayudó a Eduardo para ocultar nuestra afinidad sentimental, y se prestó para ayudarme a ingresar de forma falaz. Renunció ese mismo día. ¿Tienes su número? Por qué yo sí. Si lo necesitas te lo facilito. —Por supuesto que lo tengo. —Le respondo y aparto brevemente su cabeza, con el fin de observar en sus ojos, la honestidad de sus palabras. Y Mariana libera por la nariz, el último nubarrón de su ...
... agotado cigarrillo, incluso el sobrante que, con seguridad, ahumó sus pulmones. —Resulta que, a oídos de magistrado Archbold, llegó el comentario y me llamó. Por estar… ¡Puff! Estaba ocupada con María del Pilar, por eso no contesté su llamada y él se puso entonces en contacto con el malparido de Eduardo, y este, que no tenía idea de lo que yo tramaba, me fue a buscar por la noche a nuestra casa. Nos encerramos los dos en el estudio, para tener privacidad y tú, entre tanto jugabas con Mateo en la sala de estar. —Frente a él, contacté al magistrado, y este me reprochó por no haberle proporcionado la información de primeras, y envidioso porque dos de sus colegas de la corte, habían demostrado su interés en contactarme, manifestó su deseo de ir a conocerlo, aprovechando que una convención de jueces y abogados de toda Latinoamérica, se realizaría próximamente en Cartagena. Planifiqué entonces, junto a Eduardo, un viaje a La Heroica, elevando su interés y engrandeciéndole el ego, al decirle que, de conseguir esa venta, más la del local del primer piso, a la cual, posteriormente, le dedicaría toda mi atención con algunos conocidos de mis hermanos, lograríamos destacarnos tanto en la constructora, que él podría ascender en el organigrama de la misma a la gerencia nacional de ventas y yo, lo reemplazaría en la de Bogotá y la región central. —Ilusa de mí, no lo vi venir. Yo solo quería ayudarte. ¡Lo juro por lo más sagrado! Pero resulta cielo, que Fadia resultó ser muy amiga de ...