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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (41)
Fecha: 11/05/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... un familiar de la esposa del fundador de la constructora. No obstante, al interior de la junta directiva, existía un cierto recelo por su homosexualidad tan exagerada, más su disoluta vida de solterón empedernido. No les atraía establecer vínculos con él, a pesar de sus buenos contactos en el mundo de la moda, y sobre todo con los inversionistas de una multinacional española. El negocio necesitaba urgentemente de un empujón, o… Un canje, si lo quieres llamar así. Y tanto Fadia, como Eduardo, nuevamente sacaron provecho de su posición y de las circunstancias. —Camilo de inmediato, sin retirar las palmas de sus manos de mis mejillas, sospechando que de nuevo yo hubiese tenido que ofrecerme, me mira fijamente, con inseguridad. —El culo virginal de un joven vendedor, deseado en secreto por el primo de esa mujer, desde que lo conoció en un concierto al cual asistió Nacho, junto a su querida Grace, era el extra que aquel representante del grupo inversor extranjero tanto deseaba probar. Pero para entregar ese «tesoro», por encima de la excelente comisión, a José Ignacio se le presentó la oportunidad de exigir, –a cambio de ponerse en cuatro– encontrarse allí en Cartagena, con su muy nombrada pero desconocida novia. —Le termino por aclarar. Mariana me sostiene la mirada, sin parpadear. Segura de lo que dice. No obstante, en su rostro percibo rastros de desconsuelo, aderezados con una profunda tristeza. — Yo desconocía ese acuerdo. Lo hicieron a mis espaldas mientras ...
... intentaba conseguir de forma honesta, algún interesado en el local comercial, pero el elevado costo, impedía a los amigos y conocidos de mis hermanos hacerse con aquel inmueble. No fue, sino al llegar a la torre de apartamentos en Cartagena, acompañada por Eduardo, el magistrado y el gerente de la zona norte, cuando me enteré de aquella otra patraña de Fadia, y que involucraba a José Ignacio, a la esposa de don Octavio, y por supuesto a su familiar gay. Los vi en el parking del edificio y la sorpresa no fue solo mía, sino que también se gestó, en el rostro de José Ignacio al verme allí, tan bien acompañada. Al parecer, los dos somos conscientes de que la temperatura de esta mañana y de nuestra conversación, va en aumento. En su frente y en mi espalda, en el puente de su nariz y por debajo de mis patillas, el sudor en pequeñas gotas emana, y por esta razón nos separamos. Mariana se me anticipa, y busca frescura dentro de la habitación, encendiendo el aire acondicionado. Me quedo de pie, un paso delante del marco de las puertas ventanas, observándola beber un poco de agua. —Durante la demostración del apartamento, el magistrado comenzó a ponerle trabas al negocio. La distribución de las luces indirectas en el salón y las de la cocina, por ejemplo. Lo pequeño de uno de los baños auxiliares, el que estaba a mano derecha de la entrada. O la tina de masajes en la alcoba principal, que no se le antojaba acorde al color de las cerámicas de las paredes. Y cosas así. Como todo comprador ...