-
La Isla Evanescente 26
Fecha: 29/06/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos
... encharcase y todo su cuerpo se estremeciese. Hundió las manos en su pelo crespo y empujó contra ella arqueando la espalda y jadeando extasiada. Finalmente se irguió y dominándola con su estatura la miró a los ojos, una mirada limpia y franca, no había subterfugios ni segundas intenciones. Ya sabía por qué aquel tipo la atraía tanto, tenía un aire a Albert. Por un momento se tensó, pero el hombre lo percibió y volvió a besarla con suavidad. La lujuria volvió a envolverla y cualquier pensamiento quedó muy lejos mientras el hombre golpeaba la entrada de su sexo con la polla, antes de penetrarla. La primera embestida fue fuerte y profunda. Hizo que todo su cuerpo se conmoviese, pero luego sintió como aquella polla la penetraba con suavidad, acariciando el interior de su coño que se estremecía y encharcaba. Kellar la cogió por la nuca y le besó el cuello y los pechos sin dejar de follarla. Las sensaciones iban y venían en ciclos que el hombre controlaba con sabiduría. La hacía subir y bajar en un tobogán de sensaciones, cada vez más cerca del clímax. Con facilidad la volvió a coger en el aire y comenzó a follarla. Ella se abrazó aquel cuerpo pétreo y cálido dejando que la penetrase con fuerza, gimiendo y mordiéndole el hombro y los pectorales llevada por una pasión caníbal. Finalmente la depositó sobre la cama aumentado la intensidad de sus empeñones hasta que la pirata no pudo más y se corrió. Todo su cuerpo se tensó electrizado y su vagina se estremecía y estrujaba ...
... aquel falo que la colmaba de placer. Finalmente el cantero se apartó, pero la sorprendió inclinándose sobre su sexo y dándole suaves lametazos que generaban nuevos calambrazos, de un placer tan intenso que la impulsaban a erguir el tronco en medio de fuertes gemidos. Cuando las últimas oleadas de placer se esfumaron, obligo a Kellar a girarse, cogió su polla aun erecta y la pajeó con suavidad antes de metérsela en la boca. La chupó con suavidad recorrió toda su longitud con la lengua, notando como se estremecía ardiente dentro de ella. El constructor gemía roncamente y acariciaba su cabeza y su cara mientras ella chupaba cada vez más profundamente hasta que notó que Skellar estaba a punto de correrse. Cogiendo la polla con la mano, la enterró entre sus pechos y la amasó con ellos. La blandura de unos pechos sudorosos, fueron más de lo que podía aguantar y el cantero se corrió con un gemido cubriendo su busto y su cuello con una lluvia espesa y excitante. Se derrumbaron exhaustos y cayó dormida como una piedra hasta que la música y los gritos de los bebedores más madrugadores la despertaron. Se vistió apresuradamente. Quería coger una mesa cerca de la chimenea. Estaba deseando escuchar una nueva historia mientras devoraba la cena. Belgmar el bardo, entró en el comedor con el mismo aspecto torturado y taciturno de siempre, con la ropa limpia, pero muy gastada, un laúd que también había visto tiempos mejores y el andar cansino, como si cada paso le costase al hombre un ...