1. La Isla Evanescente 26


    Fecha: 29/06/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos

    ... con su uniforme de oficial, con el torque que lo identificaba con el grado de capitán reluciendo a la luz de la lámpara de aceite. Zananda lo esperaba reclinada en un cómodo canapé, frente a una mesa donde había dispuesta una cena ligera a base de pescado, marisco y frutas. Una esclava le entregó una copa de vino al joven guerrero y se retiró. Tair se adelantó, aun con la copa en la mano, pero no se sentó. Zananda observó aquel cuerpo moreno y musculado por el continuo ejercicio al aire libre y el rostro de joven rufián, con aquellos ojos grises y un diente mellado. Pero lo que más le gustaba de su aspecto, era aquella melena rubia y desgreñada que le llegaba por los hombros y le recordaba a un joven león, su león.
    
    —Adelante, soldado. Toma asiento.
    
    Este fue el turno para que el joven la observará a su antojo. La baronesa llevaba un vestido negro de gasa transparente con una abertura en la falda por la que asomaba una pierna que al joven guerrero se le antojó interminable, de un atractivo color caramelo. Zananda no pudo evitar sondear su mente para saber qué era lo que pasaba por la mente del joven, mientras sentía como su mirada le recorría la pierna en toda su longitud hasta que ésta desaparecía en un montón de pliegues estudiadamente colocados para que ocultasen su pubis.
    
    No le costó averiguar que algunos de los colegas del guerrero le habían intentado convencer de que se anduviese con ojo, que aunque tuviese buenas intenciones, aquella mujer no dejaba de ser una ...
    ... bruja. " Cuando te despistes te va a dejar los testículos secos y arrugados como las alubias de Frand" Su amigo Eltmer no paraba de decírselo. Tenía que averiguar quién era aquel soldado...
    
    Evidentemente Tair no le había hecho ningún caso a su amigo, porque mientras se sentaban el joven seguía observándola fijamente, intentando dilucidar el perfil de sus pechos entre los vaporosos pliegues de su vestido. Se imaginó estar entre los brazos de aquel hombre y no le disgusto del todo. Hacía tiempo que no tenía una noche de sexo satisfactoria y no pudo evitar imaginarse a Tair empujando como un toro dentro de ella.
    
    En ese momento unas esclavas entraron dejando dos grandes fuentes de comida entre los dos canapés. El hombre, como cualquier joven, se lanzó sobre la carne como si no hubiese comido en tres semanas, hasta que se dio cuenta en presencia de quién se encontraba y con una disculpa, comenzó a comer de un modo más educado.
    
    Enseguida las esclavas volvieron con sendas copas de vino. Después de brindar por el futuro de Calannor, la hechicera entró en materia:
    
    —He estado hablando con tus superiores. Están muy satisfechos con tus avances. Según el general mercenario... ¿Cómo se llama?
    
    —Holguer mi señora.
    
    —Eso, según Holguer, tienes fuerza, eres inteligente y sobre todo muy astuto. Captas las lecciones rápido y no aceptas las ordenes ciegamente. Eso te hace un mal soldado...
    
    —Señora... —trato de justificarse el guerrero.
    
    —... Pero te podría convertir en un ...
«1234...26»