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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (38)
Fecha: 12/08/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... fui el culpable de que tu nochecita te saliera la revés?!… ¡Puff! O lo que me quieres dar a entender es que tu bebé, tu amado Nacho… ¿No te salió tan macho? —La interrumpo con furia y mis dudas tan presentes todavía. —Sí, ocurrió así, cielo, pero luego yo… Yo moví con deleite mis caderas sobre su boca y… Toda la cara, prodigándome un reconfortante placer. Imploré por más, mentalmente y con los ojos cerrados lo hice pensando en ti, pero utilizando el cuerpo de él. ¡Así fue como sucedió, te lo juro! Regresa a su ser la necesidad de movimiento para explicarse. Se desplaza lenta, con cautela al andar y para hablarme de… Eso. Y a los dedos de sus manos regresa la manía neurasténica de recogerlos y extenderlos repetitivamente, buscando sin hallar su calma, pero de paso arrebatándome la mía. —Exclamé un prolongado ¡Que rico!, en coordinada conjunción sexual de varios gemiditos con los «ayayais» de placer que me has escuchado infinidad de veces gritar. No acaparé su rostro, no. Aunque bien embadurnado de mis flujos se lo dejé. Satisfecha a medias, me levanté y liberé, brazos y cabeza del encierro. Gateando me acerqué hasta la esquina opuesta de la cama, donde él a nuestros pies, había abandonado la tira de condones y en reversa me monté sobre él. ¡Sí, así como lo imaginas! Y si mis tetas fueron su obsesión, a pesar de despreciarlas al principio, –burlándose por el tamaño– mi culo fue su delirio, y un plano cerrado le ofrecí. —Rasgué un empaque con mis dientes, sin ...
... fijarme si eran los saborizados o los afamados luminiscentes y ultra sensibles. Se lo coloqué aprovechando su renovada erección y su disposición para agarrarme de la parte alta de mis muslos y de esa forma lograra sondear con su boca y lengua, el sabor de mi estriado agujero. Llegaron mis dedos hasta la base de su pene, encauchándoselo de un verde neón. Admiró el panorama que veía y silbó con fuerza, para comerme literalmente el culo. Estaba eufórico por hacer realidad su sueño, y sus dedos acariciaron mi orificio pequeño. Luego escuché y sentí como escupió sobre él. ¡Me sobresalté y le llamé la atención! —¿Qué crees que haces? —¡Prepararme el postre, Meli! Sería un completo desperdicio, no aprovechar para partirte bien este duraznito. —Jajaja… ¡Ya quisieras y brincos dieras! Ese huequito está muy cerradito y necesita además de esmerados besos negros, practicar todavía más. Pero no contigo, porque eres muy brusco y para nada el más indicado. Será mi marido, quien lo estrene ya que él es más delicado. –Le mentí. – Además, se me hace tarde y creo que nuestro «happy hour», se está terminando. ¡Nos toca madrugar para llegar a tiempo a Peñalisa! —Si estás aquí conmigo esta noche, es porque con el huevón de tu marido no te alcanza, y te hace falta un mejor sexo. ¡Deja que yo te lo estrene! Ya verás cómo, con paciencia y salivita, –agarrando su pene a tres dedos por la raíz del tronco, lo zarandeó presumido, golpeando mi mentón– este elefante se come a la hormiguita. —Ni lo ...