-
Infiel por mi culpa. Puta por obligación (38)
Fecha: 12/08/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... sueñes, querido. No insistas y deja de provocarte con el dulce, que después se te revuelca esa tripita y te vomitas muy rápido. —Le respondí de manera directa y punzante. Con la mejor sonrisa… ¡Sarcástica! —Vaya, vea pues. No solo le pagaste la apuesta, sino que le ofreciste el chiquito para que lo probara, y tras del hecho, el hijueputa ese insultándome a placer, y tu… ¿Tú no hiciste nada? ¿Lo disfrutaste? Increíble Mariana, en serio. —¡Nooo, que no! No sucedió así, Camilo. ¡Qué pago, ni cual culo! Y sí. ¡Claro que te defendí! Obvio que lo hice. Yo le dije algo así como… —¡Mejor hagámoslo por el hoyito tradicional! Pero esta vez yo dirijo, para que no vuelvas a dejarme a medias. Y no te preocupes tanto por mi esposo, si me da la talla o no, es una explicación que no te daré porque no viene al caso ahora. Eso sí, hagámonos el favor de nunca nombrar a nuestras parejas cuando estemos juntos. No sé tú, pero a mí se me bajan las ganas al piso, si pienso en que estamos poniéndole los cachos a tu novia y a mi marido. Más bien, preocúpate por durar un poco más y no dejarme como antes, a fuego medio. ¿Estamos? —¡Será creerte! —Refunfuña Camilo desde su esquina. —Y entonces yo… —Restándole importancia a su duda, recuerdo como proseguí para comérmelo. … «Claramente es una petición desafiante para su ego de macho. Me elevo un poco, acomodando mis rodillas sobre el colchón. Arrincono con mis manos la sabana junto a las cobijas, pues nos estorban. Bajo el culo, hasta ...
... sentir la punta de su erguido miembro rozármela, y con su ayuda, sin meditarlo mucho, me la clavo despacio, disfrutando la sensación del aquel trozo de carne abriendo mi cuquita en dos». —… Yo le dediqué unas cuantas pasadas por mi raja y… Me lo metí y di inicio a una cabalgata, donde solo me preocupé, –cerrando mis ojos– por sentir e intentar alcanzar el clímax con urgencia. Fue cuando le escuché bisbisear. ¡Ehhh!, creo que me comentó algo así como… —Ok, Meli. Como digas. Perfecto… ¡Perfecto como tú culazo, mamasota hermosa! Definitivamente con esta vista, viendo cómo te devoras mi verga y sintiendo como se resbala dentro de tu panochita, rica y apretadita, me estás enamorando. —Le escuché decir tras de mí. Tan chabacano y… Directo como era él. Observo a Camilo, con su nuca bien doblada hacia atrás, y sus ojos entretenidos siguiendo el rastro grisáceo del humo, escasamente rizado y muy lineal, escapando de la apretada «O» forzada en sus labios, intentando alcanzar los listones del techo. Pero la rumorosa brisa mañanera, parece oponerse y decide mejor formar orlas dispares, impidiendo que la madera del techo se tizne con su humareda. Y ello me da tiempo a recordar detalles de aquella conversación, movida y ajetreada. Sudada y disfrutada, que no le voy a revelar en detalle. ¿Para qué voy a herirlo más con lo que hacía con él? … «¡Sshhh!, No digas bobadas, Nacho. Uno no se enamora de… ¡Uffff!... De lo que ve, sino de lo que el alma comienza a sentir por esa persona. ...