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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (38)
Fecha: 12/08/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... Entre tu pipí y mi cuca… ¡Ummm!... Solo existe un atrayente… ¡Gusticooo!… ¡Aghhh!... Nada más, querido. El… ¡Ufff!... El sexo puede enamorar, pero no es lo primordial. Es un complemento, y ya… ¡Sigue, sigue! Nacho sin dejar de bombearme, se carcajea como burlándose de mi discurso, y me dice: ¡Jajaja, Meli! Te escuchaste… ¡Mmm!… Igualitica a esos sexagenarios barrigones millonarios, que posan de muy dignos y… ¡Aghhh!... exclaman filosóficamente, que el dinero no lo es todo en su vida, pero… ¡Ouchh!... Lo dicen mientras nos muestran… ¡Ufff!... Su vida normal, disfrutando en alguna playa paradisíaca, bronceando sus panzas en asoleadoras, con cócteles servidos en cuencos de coco, y… ¡Mmm!... En compañía de severas hembras, y quince o veinte años más jóvenes que ellos». —No pensaba en nada más que en mi placer, así que… Me movía con ganas… Sobre él. Me estaba gustando y pues… Tú ya sabes cómo me pongo de arrecha cuando estoy a punto de llegar. Te lo puedes… Seguramente debes estar imaginándome encima de él. Tartamudeando avergonzada, y disimulando lo mejor posible la «arrechera» de esa noche, le resumo los actos a Camilo y… Por supuesto, en este momento el nerviosismo me domina. Sé que quiere saber cómo fue todo, pero no sé cómo relatarle eso, sin que se ofenda, ya que… ¡Mierda! … «Sus manos me levantan un poco por las nalgas y de mi panocha encharcada, lo retira más o menos hasta la mitad. Quiero sentirlo y vuelvo a encajarlo dentro de mí, aplastando mis nalgas ...
... contra sus muslos. Necesito más, mi cuca quiere más. Me sobo el clítoris, me pellizco un pezón y a la vez que siento que ya casi me llega, a su grosor le falta un poco y a mí me sobran ganas. Entonces logro que mi dedo medio me penetre al mismo tiempo que su verga, y sin su ritmo, lo dejo quieto, pero empujando hacia dentro parte de mis pliegues». —En medio de mis… Mis jadeos y sus tomas de aire escandalosas, escuchaba además de sus halagos groseros para excitarme, el… El rumoroso chapoteo en mi entrepierna, producto de su excitación y de la mía. Lo hemos probado tu y yo infinidad de veces. ¿Recuerdas? Desde que lo descubrimos, te ha fascinado llevarme hasta allá. Dejarme en el borde, pasear por el filo del precipicio, deteniéndote para mirarme a los ojos, y esperar… ¡Esperar sin empujarme, para no hacerme caer tan rápido! —Sin observarla directamente, sumido en los eventos que ahora me narra, percibo como la distancia que nos separaba, se va haciendo milimétricamente más cercana. El codo izquierdo, –cubierto por la tela de su bata– roza mi antebrazo al posicionar los suyos sobre la baranda de madera, de similar manera a como yo lo estoy. Puedo escuchar con claridad, como sorbe la humedad de su nariz, señal inequívoca de que al igual que yo, con dolor llora la amargura de sus recuerdos. —Es un sufrimiento estar a punto, eternizarse muy cerca al borde de la cúspide y no alcanzar por involuntaria razón, el ansiado orgasmo. ¡Estando tu ausente, imaginariamente me retenías! ...