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La casa de la playa (parte 2)
Fecha: 10/11/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... casi al mismo tiempo, sólo para enfrascarse en una fuerte y brutal batalla por retenerlo; negándose a ceder la oportunidad de ser el último campeón de aquella singular competencia. Creyendo equivocadamente que el vencedor tendría algún tipo de prebenda especial de mi parte. Cuando finalmente surgió un ganador (supongo), éste vio frustrado su intento de efectuar nuevamente su espontáneo baile de la victoria al haberme perdido de vista. Ambos giraban sus cabezas desesperados tratando de localizarme entre las olas, confundidos por mi engaño. Cuando al fin me divisaron saliendo a respirar, entendieron perfectamente que el juego había cambiado. ¡Ahora era la caza de la ‘zorra’! Sin detenerse a tomar aire, ambos comenzaron a nadar como locos nuevamente en la dirección en que yo me encontraba, suponiendo acertadamente, que la bandera que tendrían que capturar en esta ocasión, ¡era mi tanga! Ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder al otro la oportunidad de remover esa última prenda de mi cuerpo; desnudándome personalmente. Yo sonreí complacida y orgullosa, regodeándome mezquinamente en mi vanidad; tratando de mantener una posición estática a pesar de las olas, flotando sobre el agua; había conseguido sacar casi 30 metros de distancia entre ellos, era un riesgo muy bien calculado de mi parte. Me sentía bastante confiada en conseguir mi objetivo. Los chicos combatían codo a codo sin dar tregua. En toda la mañana no había visto a Pablo nadar con tanta enjundia; ...
... consciente de que no importaba cuantas veces hubiese sido superado por su amigo más temprano en aquella mañana, ésta podría ser su redención. Pedro por su parte no aflojaba el paso, demostrando que un verdadero hombre tiene que ganarse con su esfuerzo todo lo que desea. Su orgullo estaba en juego. Yo agitaba los brazos sobre mi cabeza haciendo señas, para que ambos ajustaran el rumbo, desviado por las encrespadas olas. Con cada brazada, la distancia entre nosotros se acortaba y ninguno de los dos daba señas de ceder; 20 metros, 15, 10, 5... me zambullí nuevamente bajo las olas, despistándolos una vez más. ¡Definitivamente, esta zorra no iba ser presa fácil! Cuando Pedro y Pablo se percataron de mi nueva fuga, se detuvieron repentinamente; se encontraban realmente muy cansados los pobres chicos, fatigados, exhaustos, respirando con dificultad. Un par de segundos de descanso solamente en lo que tomaban el tan necesario aire y me ubicaban bajo las aguas. Cuando por fin lo consiguieron entraron en pánico; pues yo salí a la superficie a 10 metros de distancia, nadando en dirección a la playa. Al darse cuenta de esto, los chicos inmediatamente se pusieron nuevamente a nadar tras de mí como un par de auténticos demonios; desesperados tratando de darme alcance, pues ahora tenían claro que si no me capturaban antes de salir del mar perderían su oportunidad de verme totalmente desnuda. ¡No lo podían permitir! Fue una carrera mortal. Los tres nos esforzamos por nadar lo más rápido ...