1. La profesora de autoescuela (5ª parte y final)


    Fecha: 06/03/2025, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Swad Swan, Fuente: TodoRelatos

    Quinto dia (y último)
    
    No he pegado ojo en toda la noche, supongo que la adrenalina de todo lo que hice ayer me mantenía despierta. Intenté recurrir al viejo truco que hacemos todas cuando esto nos pasa, cerré los ojos, deslicé mi mano hacia la entrepierna y, primero suavemente y luego de forma un poco más frenética me masturbé hasta correrme. La primera paja me la hice rozándome el clítoris, siempre funciona, la segunda intenté algo más “dinámico” y me metí un par de deditos. También llegué sin problemas la orgasmo, pero seguía igual de tensa, así que por un momento pensé en probarme el cinturón-con-polla-anal que me había dado la Señora, pero ella me había que lo probara por la mañana y lo mejor sería hacerle caso, así que recurri a mi viejo amigo, el cepillo del pelo. El que tenía en la habitación tenía un mango ancho y suave perfecto para la penetración, de hecho por eso estaba en la habitación aunque eso no debía saberlo nadie, claro. Lo chupé un poquito y luego me lo metí. Lo estuve metiendo y sacando a buen ritmo un par de minutos, con los ojos cerrados y con las imágenes de Desireé en mi cabeza, y así es normal que me corriera por tercera vez. La verdad es que desde que descubrí la masturbación pocas veces me había hecho tres seguidas, pero es que uffff la cabeza me iba a tope. Supongo que al final me dormí porque los porrazos de mi madre en la puerta me despertaron de forma brusca:
    
    Silvia, cariño, ¿te vas a levantar hoy? son casi las diez
    
    Joder, solo las ...
    ... diez !! pero si estoy de vacaciones.
    
    Si mamá, ya voy, se me ha pasado la hora .-y es que en el fondo soy buena chica. Me levanté poco a poco y me fuí al lavabo para empezar el día.
    
    Había guardado la bolsa detrás de mis compresas y tampones, junto al papel higiénico. Era el sitio más seguro de la casa porque los cerdos de mis hermanos jamás lo cambiaban cuando se acababa. La abrí y examiné las bragas “mágicas” más de cerca. La verdad es que vistas de cerca no parecían incómodas excepto por falo que tenían enmedio. Eran muy elásticas, las costuras estaban bien rematadas y suaves. El exterior era como de un polipiel, pero el interior estaba acabado en algodón. La parte frontal, allí donde iría mi rajita tenía como un doble recubrimiento de algodón, y la parte trasera se estrechaba como en forma de tanga. Parecía nuevo o muy limpio, pero no pude evitar pensar si habría estado ya entre las piernas de alguna chica o, incluso, de la Señora. Me lo acerqué a la nariz y aspiré profundamente, la verdad es que olía más a jabón que a plástico nuevo así que sospeche que yo no sería la primera usuaria. El falo que lo decoraba no me pareció muy grande, unos 15 centímetros y de grosor como una zanahoria mediana. No era muy grande, pero me costaba un poco imaginarmelo clavado en mi pobre trasero. Una cosa es un plug que no debía llegar a los 10 centímetros y otra cosa era esto. Me agaché y me puse las bragas en los tobillos, las fuí subiendo notando un roce más rígido que el de unas ...
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