1. Un combate y una fiesta (y III)


    Fecha: 10/08/2025, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Aquemenida, Fuente: TodoRelatos

    ... todo el espectáculo. Llegado un momento dijo:
    
    “Chicas, habrá que ir acabando la fiesta”
    
    “¡Ooooohhhh!” protestaron al unísono las muchachas.
    
    “¿Y no les vamos a dar nada de comer a estos machotes antes de que se vayan? ¡Qué impresión se van a llevar de nosotras!” dijo Susy simulando estar escandalizada.
    
    Buscaron cuatro correas de perro y se las pusieron a los chicos. Estos ya estaban absolutamente sometidos, humillados, domesticados, y aceptaban cualquier orden de las chicas. Susy y tres chicas más los pasearon por el salón a cuatro patas, mientras las demás chicas les tiraban, entre burlas y comentarios jocosos, cacahuetes, chucherías, trozos de bizcocho, que ellos debían cazar al vuelo o comer una vez llegaran al suelo. Si alguno rechazaba el “manjar”, un varazo de su paseadora le hacía reconsiderar su descortesía.
    
    Capítulo 11
    
    Tumbados sobre el escenario, los cuatro atletas se habían quedado solos. Ninguno acertaba a decir nada, solo lanzaban algún quejido fruto del castigo. Marcus comenzó a sollozar. Como por simpatía, también Randolf lloraba a espasmos.
    
    Se acercó una falda larga y unos tacones de mujer. Era la tutora, la sra Rochel. “Muchachos, espero que hayan aprendido la lección. Creo que su prepotencia, su soberbia, sus bocazas, los han traído hasta aquí”.
    
    Marcus levantó la cabeza hacia la tutora. Luego reptó hacia ella. Cuando llegó a su altura, cubrió de besos los pies y los zapatos de aquella mujer.
    
    “Es una buena respuesta” dijo la tutora ...
    ... con tranquilidad.
    
    Al oír esto los otros tres, que también querían dejar clara su respuesta, se arrastraron hacia ella y comenzaron a besar sus pies. Andy los lamía, como queriendo afirmar más todavía su asentimiento.
    
    La sra Rocheld dejó que aquello continuara unos instantes. Tenía a cuatro machotes jóvenes, musculados, desnudos, sometidos, besando y cubriendo con lágrimas sus pies. Era una enorme sensación de poder.
    
    Les dio permiso para ponerse de pie, aunque lo máximo que podían hacer los cuatro desgraciados era caminar encorvados y a duras penas, y los acompañó al vestuario. Entró con ellos, ya no tenía sentido que permaneciera afuera. Se sentó mientras se cambiaban y miró aquellas pelotas hinchadas, esas pollas maltrechas, esos culos enrojecidos por el castigo. Las chicas se habían divertido a fondo.
    
    Y pensó también en el entrenador Pauler. La entrenadora Karen lo había llevado a una habitación en otra casa del complejo colegial. Era también parte del acuerdo. Con las ganas que Karen le tenía, prefería no pensar en lo que le habría hecho una vez lo hubiera desnudado.
    
    De repente una idea vino a su cabeza.
    
    Se corrió la voz por la comarca de que algo había ocurrido en la fiesta, circulaban historias pero no se sabía muy bien si eran ciertas. Y a veces de tantas leyendas y rumores, nace una costumbre. A partir de aquel año, y la tutora Rochel tuvo bastante que ver, se institucionalizó el acto que se llamó Tributo a Sta Gracia. Las chicas del colegio tenían ...
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