1. Una Buena Ocasión 7


    Fecha: 22/08/2025, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Trastornado, Fuente: TodoRelatos

    ... secaba.
    
    -Hijo mío, te ganarías muy bien la vida como gigolo. - me soltó sin esperármelo, pero sin mover un musculo.
    
    Me acerqué a ella con la toalla y le empecé a secar haciéndole reaccionar y soltar una risita, diciéndole:
    
    -No soy yo, eres tú que estas muy buena mami. - y le revolví el pelo saliendo del baño, porque recordé, que ya tenía su culo casi domado para pegarle una buena folláda. Y esos gritos si se oirían hasta con la toalla en la boca.
    
    Lucia se había ido a la cama, pero había oído los gemidos escandalosos de su madre, se empezó una paja tras la puerta, prefirió ir a mi cuarto y hacérsela en mi almohada, dejándome sus fluidos.
    
    Le encantaba espiar, y le había puesto muy cachonda oír y saber que me follaba a su madre también. Así que se metió en mi cama después de correrse, y se desnudó por completo. Se había propuesto que fuera solo para ella, y al día siguiente empezaría a buscar un estudio donde follar sin ningún control de tiempo, ni miedo a ser pillados, sometiéndose a mí y dejándome muy satisfecho.
    
    Berta en cambio, y como siempre, se había quedado dormida en el sofá. Pero Lucia ya se había encargado de taparla y acomodarla. Así que cuando salí de la ducha, y al asomarme al salón, y ver que estaba todo apagado, me fui a mi habitación y allí estaba la zorrita sumisa.
    
    Me empecé a denudar cerrando la puerta, y sabía que no dormía. También olía a coñito empapado, y la oía aguantar la risa bajo las sábanas.
    
    -Sigue tapada, pero ponte a cuatro ...
    ... patas, listilla. - le dije al acabar de desnudarme.
    
    Soltó una risita más fuerte y obedeció. Me cole por las sábanas y fui directo a sus agujeros, apoyándome en los codos y agarrando sus pechos mientras empezaba a amasarlos. Empezó a gemir y también se apoyó con los codos para coger mis manos en sus pechos y apretárselos más.
    
    Mi lengua no daba tregua, y mis labios le lamian con fuerza, haciéndole dar algún que otro saltito entre gemidos. Quería un culo, y tenía al más indicado en la boca. No la deje correrse, enseguida note que le venía, y subí con mi lengua por su espina dorsal, haciéndole arquearse y tomar aliento.
    
    - ¡Mmmmh! ¡Oooojj! ¡Mmmmh! si, amo, soy tuya ¡Ooooojj! ¡Ooooojj!. - me confesó notando como le entraba la polla por su culito, y mis manos le abrían los cachetes, apretándoselos con fuerza.
    
    La destapé para verla bien, y se giró para mirarme con su cara de vicio y dolor, pero empezó a empujar ella. Así supe que estaba bien dilatada y le recogí el pelo para cabalgarla a placer. Enseguida se acomodó, notando como aumentaba la velocidad y la profundidad de los pollazos. Se metió la almohada en la boca y se volvió a girar para mirarme mientras sus pechos danzaban al ritmo de la folláda, y gemíamos juntos. De vez en cuando le bajaba una mano a su botoncito y se lo maltrataba bastante, haciéndole gemir más fuerte y revolverse, pero en cuanto aflojaba un poco con el maltrato, se movía como una gatita y aumentaba ella el ritmo de la folláda.
    
    Primero se corrió ...
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