Mi hermana siempre estuvo más buena que yo
Fecha: 27/08/2025,
Categorías:
Infidelidad
Autor: fernan, Fuente: TodoRelatos
1. Dos hermanas
Odio a mi hermana. Las hermanas competimos entre nosotras. Pero lo mío con Sara se ha prolongado demasiado en el tiempo. En parte, porque siempre estuvo más buena que yo. Aunque desde luego nunca reconocería algo así en público. Mi hermana Sara era un año mayor que yo y nos habíamos pasado la vida juntas. La gente pensaba que era cariño, dependencia. Pero en realidad se trataba celos. Yo la envidiaba y me había pasado los últimos diez años junto a ella.
Entre los 16 y los 26 años me he pasado mi vida puteándola. Hasta ahora mismo, vamos. Entre el instituto y el doctorado no hecho otra cosa. Pero Sara es inmune. Las hermanas Macis siempre juntas. En el instituto nos llamaban las hermanas Macizas. Sara Macis y Clara Macis. Sara y yo. Aunque era ella la que se llevaba todos los chicos guapos. Éramos muy parecidas hasta que algunas sutiles diferencias fueron minando mi autoestima y dando alas a mi rencor. La principal: sus ojos azules tenían una vista de halcón, mientras que yo no sólo era miope sino que además mis ojos castaños eran tan grandes como alérgicos a las lentillas. Así, que las hermanas Macis tuvieron destinos opuestos a pesar de ser uña y carne.
Durante años la convencí para comprase ropa más provocativa. ¿Ese vestido escotado le hacía parecer un putón? Yo le aseguraba que la empoderaba. ¿Esa falda era tan corta que casi se le veía el culo? Yo le decía que tenía el largo justo. ¿Esa blusa era tan fina que se le transparentaba todo? Yo le ...
... juraba que casi no se notaba nada. Sara me tenía fe… Pero todos mis intentos para degradarla habían sido vanos. A más la vestía como una fulana, más todos los hombres que la rodeaban acaban plegados a sus deseos, le facilitaban la vida. El primero, Hugo, que en cuanto le vio le pidió en matrimonio y ya no la dejó escapar.
Sara se casó y yo, la gafotas de la familia, me quedé soltera. Sara se ligó a un tipo que salió conmigo antes. Él era muy guapo y yo arruiné una primera cita desastrosa. Sara acabó la carrera mientras yo todavía seguía enzarzada en un doctorado infernal. Su marido se forró vendiendo una start-up y para colmo de humillaciones tuve que acabar viviendo con ellos pues no podía mantenerme a mí misma, atrapada en la telaraña de la precariedad universitaria. Sara fue madre y yo no. Yo me volcaba en putearla, pero sólo me servía para terminar rebajada en todos los sentidos. ¿Iba a ir al infierno por ser tan mala? No hacía falta, ya estaba en él.
–Que no, que no me parece normal. El niño ya es muy mayorcito.
Sara no entendía el enfado de Hugo, su marido. Total, por algo que cada vez más médicos recomendaban como sano y positivo. Y de lo que había sido convencida, por mí. Su buena hermana, que la saboteaba en silencio.
–Pero a Claudio le encanta –argumentó ella cruzando las piernas y arrellanándose en el sofá de su casa. Claudio era su retoño, que acabaría traumatizado por el recuerdo de mamar de estas tetazas talla 100 que tenía mi hermana. Medidas que ...