1. Mi hermana siempre estuvo más buena que yo


    Fecha: 27/08/2025, Categorías: Infidelidad Autor: fernan, Fuente: TodoRelatos

    ... manteniendo la leche materna. Aquellas abundancias se hinchaban todavía más y tomaban una rotundidad que sorprendía a propios y extraños y hacía que siempre hubiese algo que se interpusiese entre Sara y el resto del mundo. Y no sólo eso. Por culpa de mi consejo de seguir dando el pecho ahora tenía el busto más grande que el mío. El karma instantáneo que siempre funcionaba entre Sara y yo. Yo la llevaba a situaciones límite para ponerla en ridículo pero luego la que acababa rebajada era mi persona.
    
    Lo mismo pasaba con la ropa, pues ahora la mayoría la había acabado heredando yo, como cuando éramos pequeñas. Así que al final yo me había quedado los escotes profundos, las faldas con aperturas hasta la ingle y los vestidos tan ceñidos que no me dejaban respirar. La gafitas intelectual vestida de starlette. También esos tacones de vértigo que yo siempre le recomendaba para que estuviese con dolor de pies, ahora ese mismo calzado hiperfemenino torturaba no sus piececillos sino los míos. Y encima, no conseguía que los hombres hicieran lo que yo quería, como lograba Sara sin esfuerzo alguno. Mi hermana se quedaba con las ventajas y yo con las miradas lascivas, los sobeteos fortuitos y las proposiciones indeseadas. Yo lo vivía como un destino fatal, convencida de que esa era la prueba definitiva de que pesar de ser muy parecidas, mi hermana seguía estando más buena que yo.
    
    Además, Sara no era sólo pechos. Sus piernas, largas, poderosas y felinas, siempre realzadas por altos ...
    ... zapatos de tacón, no le iban a la zaga. Igual que su culo, respingón, como si tuviera vida propia. O su cara, preciosa, dulce, de labios pequeños y enormes ojos azules, con un pequeño hoyuelo en la barbilla. El pelo era negro, largo hasta los hombros, con suaves rizos naturales. En aquel momento lo llevaba recogido en un moño en la nuca, pero suelto resultaba igual de precioso. A pesar de tener una esposa tan explosiva, Hugo se sentía seguro. Estaba convencido, y tenía razón, de que Sara le era fiel. Las principales preocupaciones de mi hermana en aquellos cinco años que llevaban casados habían sido él y su hijo.
    
    Sara se había comportado siempre como una mujer de su casa, conservadora, honesta y casta. Por eso acató la petición de su marido y esa misma semana se fue al médico para que le recetase algo que le cortase la leche de aquellos cántaros de miel.
    
    2.Médico de guardia
    
    El doctor Ferrandis, el ginecólogo de la familia no estaba. Como yo bien sabía le sustituía por enfermedad Mario Lorenzo, un joven rubicundo, de pelo lacio y barba, que estaba más bien harto de aquella suplencia y sólo esperaba que diesen las seis para irse. Lorenzo había sido uno de esos hombres que me había requerido en el pasado. Me costó un par de copas convencerle de que al día siguiente vendría mi hermana para una consulta y dejé caer, como si nada, que su marido no la satisfacía y que llegaba un tanto necesitada. Incluso le recomendé que se recetase así mismo un par de viagras para que ...
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