Mi hermana siempre estuvo más buena que yo
Fecha: 27/08/2025,
Categorías:
Infidelidad
Autor: fernan, Fuente: TodoRelatos
... teníamos en común, aunque parecía que las suyas siempre lucían más
–Claro, claro. Pero ya tiene cuatro años y yo creo que va siendo edad de que dejes de darle el pecho. ¡Y menos en público! –Hugo, cabeza afeitada, bigote cuidado y ropa de sport sobre un cuerpo para mí demasiado delgado, dejó el iPad sobre el sofá para dar énfasis a su hastío.
Yo le había vendido a Sara dos ideas perversas: que el niño necesitaba que le diese de mamar por su salud, y que hacerlo en público ayudaba a la causa feminista. Mi hermana, tan boba que sólo había podido acabar magisterio y ni falta que le había hecho con lo bien que le iba en la vida, lo había asumido todo como dogmas de fe.
–¡Oh! ¡Estás enfadado por lo de la otra noche en casa de los Gutiérrez! Ya sé que a veces me comporto con una naturalidad que puede ofender a alguna gente. Pero piensa que yo, como mínimo, soy tan conservadora como tu círculo de amigos. Y ni tengo amantes, como Florita, ni me voy a divorciar como la mujer de tu supervisor. ¡Creo que soy una madre de familia ejemplar! ¡Y todo lo hago por mi hijo! Muchos médicos dicen que es lo mejor para el crecimiento del chav...
–¡No! ¡Más consejos médicos pillados de internet, no! ¡Yo sólo sé que Gutiérrez es mi director adjunto y llevan tres días choteándose de mí en la oficina! ¡Te pido... no... ¡Te ordeno que acudas a un médico y que te dé algo para que te corte la leche materna! Claudio se adaptará, ya lo verás.
Me imaginaba a Hugo avergonzado mientras mi ...
... hermana mayor daba de mamar a su hijo despechugada del todo en medio del salón de un caro chalet donde ninguno de los presentes masculinos podía disimular una erección.
–Es que me lo pidió poniendo esos ojitos, cariño ¡Total, que no pude negarme!
–¡Pues el que se niega soy yo! ¡Y punto!
Hugo miró a su mujer. Nadie diría que Sara tenía un hijo de cuatro años, a punto de cumplir cinco. Sara seguía siendo una belleza morena, con los 27 recién cumplidos, que a su paso provocaba estragos entre el público masculino. Tanto que él, que se apellidaba Hugo de Pezolada, ahora tenía que aguantar que en el trabajo le denominaran los maledicentes “el de la pezonada”. Desde luego el busto de Sara era lo que más llamaba la atención: tenía unos pechos enormes, redondeados, prietos y más firmes que el hormigón. Ahora mismo sus pectorales, que ella cuidaba de manera especial en el gimnasio, según Hugo, sólo para satisfacción de la lujuria de su preparador físico, destacaban de manera especial bajo el sobrio vestido negro que llevaba. Falda plisada blanca, por debajo de la rodilla y cuerpo ceñido en negro, marcando la cintura, que Sara tenía tan estrecha. Por delante una hilera de botones que claro, con aquel volumen, Sara no había podido abrocharse hasta arriba, dibujando un escote que pretendía ser discreto pero que acaba cediendo a causa de la prominencia de su materia prima. Con esos cántaros, Sara no podía esperar pasar desapercibida entre los hombres si encima se empeñaba en seguir ...