1. Mi hermana siempre estuvo más buena que yo


    Fecha: 27/08/2025, Categorías: Infidelidad Autor: fernan, Fuente: TodoRelatos

    ... esa senda que tanto gusto me estaba proporcionando y la noté… afeitada… extrañamente viril.
    
    ¡Bandera roja! ¿Bigote? ¿Cabeza afeitada? ¡¡¡No!!! ¡No podía ser Hugo! Aquello no era un sueño. Estaba en su cama. No había encendido las luces. Aquello era peor que un sueño. Era un error. Hugo no debía estar allí, esta de jornadas de reflexión con la empresa... Aquello no podía estar pasando. Yo llevaba el camisón de su esposa, el mismo perfume que ella me dejaba cuando estaba a punto de acabarse, estaba en su lecho, nuestras proporciones eran casi idénticas… Y no, no duermo con las gafas puestas. Para nuestra desgracia él se había personado en el cuarto contra cualquier pronóstico y todas luces, o precisamente por la falta de ellas, se había confundido de hermana.
    
    Sacudí la cabeza intentando despejarme la borrachera de golpe. El gesto debió ser interpretado por el ansioso marido como una invitación a pasar mayores al intuir como balanceaba de un lado a otro mi melena, la cual debió parecerle voluptuosa porque justo cuando yo intentaba hablar él pasó a la acción. Iba a decir algo, a sacarle de su error cuando Hugo me encastó su inhiesto cipote en mi boca, que justo se abría para articular el aviso y sacarlo de su equívoco. Ya no pude decir nada. Los hombres sabían el modo de dejarme sin palabras, tal y como se había demostrado durante los últimos días. La verga era de dimensiones más que notables, así que al final sabía lo que veía mi hermana mayor en aquel hombre que hasta ...
    ... entonces yo sólo percibía como un pan sin sal.
    
    –Chupa, chupa zorrita.
    
    Y eso hacía, esforzándome al máximo en mis técnicas de felación, por otro lado uno de mis puntos fuertes, consciente de que cuanto antes se corriera antes podría explicarle que se había pensado lo que no era.
    
    –¡Cómo me pones! ¡Y has escogido el camisón que tanto me gusta! ¡Cómo sabías que iba a venir!
    
    Tan ocupada estaba en darle golpecitos de lengua con la punta del glande, en recorrer aquel trozo de rabo para que mi cuñado se vaciase de una jodida vez que sólo un rincón de mi cerebro seguía trabajando. ¿Cómo podía haberse desatado tal tormenta sexual cuando Hugo debería estar furioso con mi hermana por los vídeos que le había enviado? Su matrimonio tenía que haber estado derrumbando en ese momento, en lugar estar más caliente que un horno de “Forjado a fuego”.
    
    –¡Dios, nunca me la habías chupado así! –¿y eso no le hacía pensar?– Sara, tú sí que sabe ponerme a cien. Y lo que has hecho con esos vídeos gracias a la inteligencia artificial. ¿Sabes que casi me lo trago?
    
    La que casi estaba a punto de tragárselo era yo… para mi desgracia. ¿Pero qué tipo de divertimentos secretos y perversos se llevaba mi hermana Sara con su marido? Nunca me había contado nada.
    
    –Por suerte, me di cuenta que era uno de tus jueguecitos. Puse una excusa a los del trabajo y me planté aquí conduciendo a 150 por hora y con una erección que a veces hacía que la polla me pegase en el volante.
    
    Aquella minga seguía ...
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