1. Mi hermana siempre estuvo más buena que yo


    Fecha: 27/08/2025, Categorías: Infidelidad Autor: fernan, Fuente: TodoRelatos

    ... tenía toda la casa para mí sola. Abrí una de las botellas de Chateau Climens de mi cuñado Hugo y me serví una copa. Era el momento de llevar a cabo el plan tan largamente preparado.
    
    Activé el correo en una cuenta anónima mientras saboreaba el excelente caldo. Adjunté los vídeos que había grabado de Sara bombeando el grueso instrumento de su sobrino. Cómo ya había dicho no se le veía la cara a Guille pero eran grabaciones que podríamos clasificar de… explícitas. Sobre todo porque el rostro que quería que se distinguiese con toda claridad era el de mi hermana. Puse la dirección del correo del trabajo de Hugo y pulsé enviar. Ahora iba a saber Hugo cómo se las gastaba mi hermanita cuando su marido no estaba mirando.
    
    Un par de horas después había atacado la segunda botella de Burdeos francés y bailaba con el aparato estéreo a todo volumen. Estaba eufórica, mi hermana perdería su marido, su familia, su casa. Mi victoria iba a ser completa. Aprovechando que Sara no volvería hasta el domingo por la noche me puse su camisón más caro, transparente, largo hasta los pies y de color bígaro. Debajo sólo llevaba unas braguitas brasileñas, deliciosamente pequeñas y de color negro. Había sido mala y en lugar de sentirme culpable lo estaba disfrutando.
    
    Terminó la música, se acabó el vino y yo caí rendida en el lecho matrimonial de mi hermana. Por una vez, por una sola vez, yo era la señora de la casa.
    
    Dormí profundamente. La espiral de intrigas y trampas sexuales de aquellos días ...
    ... me había dejado un poso de agotamiento que ahora se cobró su deuda acumulada durante todas las jornadas precedentes. Allí estaba en los brazos de Morfeo, cuando de repente sentí que pasaba de los brazos a unas manos… unas manos sorprendentemente grandes, firmes, que están toqueteándome en la semipenumbra del dormitorio principal. Palpaban mis muslos, subían por mis caderas, sus dedos se colaban por las tiras de mis escuetas braguitas… seguían subiendo, sopesando mis pechos, colándose por el camisón vaporoso, el cual poco podía hacer para frenar aquel inesperado avance, un modelito convertido en un envoltorio de lujo para ofrecer con escasas trabas mi indefensa carnalidad.
    
    La cabeza me pesaba por el vino así que al principio me no puse trabas, convencida de que mi triunfo terrenal sobre mi hermana Sara había sido rematado por un sueño húmedo, cual guinda de la victoria. Así que me dejé hacer, ronroneando como una gatita expectante que siempre espera una caricia más. Pero no eran arrumacos lo que sentía mi cuerpo sino que la experiencia iba más allá… percibía cómo aquel hombre que actuaba como si conociese hasta el rincón más recóndito de mi cuerpo, me besaba los pechos, lamía de manera juguetona mis pezones y lograba sin mayor problemas que mis braguitas cambiasen de estado, de sólido a líquido, fruto de la excitación que despertaba en mí con sus pícaras caricias.
    
    Noté los pelos de su bigote, rozando mi ahora ya expuestos senos. Le acaricié la cabeza para que siguiese por ...
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