1. Mi hermana siempre estuvo más buena que yo


    Fecha: 27/08/2025, Categorías: Infidelidad Autor: fernan, Fuente: TodoRelatos

    ... Seguro. Espere que creo que por aquí tengo el talonario de cheques –yo seguía sabiendo tocarle la fibra.
    
    Me incorporé sin abrocharme el par de botones que habían cedido su posición ante el avance de sus manos ávidas y mis pechos parecían rebotar contra el aire. El doctor me siguió con pasitos pequeños. Por mucho que decía que se marchaba, me iba detrás. Llegué hasta la mesa pero en vez de rodearla me incliné sobre ella para alargar mi mano hasta uno de los cajones del otro lado y empecé a rebuscar.
    
    –Yo diría que estaba por aquí. ¡Si no fuera tan desordenada!
    
    Me estiré más. Sólo me aguantada con un pie, el izquierdo mientras que la pierna derecha subía y subía a medida que estiraba mi cuerpo más y más y abría un cajón de más abajo. Mi rotundo culo, enmarcado en unas braguitas que se adivinaban de tiralíneas se marcaban de manera diabólica en la ceñidísima falda. Y a medida que la pierna subía la falda también lo hacía y mostraba el final de mis medias transparentes, mis muslos morenos pidiendo guerra.
    
    –¡Por fin! ¡Aquí está!
    
    Pero en ese momento el gemelo de mi pierna derecha, derecha tocó la entrepierna del doctor Lorenzo, que debía de estar caliente como un hierro de marcar. El médico dejó su maletín y se abalanzó sobre mí por detrás.
    
    –Pero doctor ¿qué hace? ¡Otra vez no!
    
    El rijoso matasanos no contestó. Metió la mano debajo de la falda y me arrancó las bragas enloquecido.
    
    –¡Doctor, no! ¡Otra vez no!
    
    Ya era tarde. El médico me la había endiñado por ...
    ... detrás. Desenfundaba más rápido que Billy el Niño. Sin excusas, sin dudas.
    
    –¡No! ¡No! ¡Nooooouoooohhhhh!
    
    Me volvía hacia la puerta. Guillermo había dejado de mirar. No sé si por lo violenta de la situación o porque se la estaba cascando al ver como a su tía le remangaban la ceñida falda, la sujetaban por las cadera y se la metían sin contemplaciones.
    
    Yo tenía que haber dado ejemplo, haberme resistido, dejar clara mi virtud. Pero me había puesto demasiado cachonda al entender que me había elegido a mí, a la hermana fea, que no a Sara. Y con lo bien que follaba aquel cabrón estaba gozado como una golfa. Tenía que aguantarme las gafas con un dedo pues a cada empellón del bruto estaban un tris de deslizárseme por la naricilla. Llegamos al orgasmo al unísono, vencidos ambos por los trabajos de amor forzados. Yo quedé en el suelo, intentando bajarme la falda, que por ceñida se resistía. Y él mientras se abrochaba el pantalón después de aquel aquí te pillo aquí te mato sólo comentó.
    
    –Deberías venir a vivir conmigo.
    
    Fue lo más romántico que me había pasado nunca.
    
    5. Derecho conyugal
    
    La semana siguiente Guille ya se había ido, tal vez exhausto de las pajas que le había obsequiado mi siempre abnegada hermana. Enviaron a mi sobrino Claudio a pasar unos días con su abuela. Hugo estaba en unas jornadas de trabajo. Y Sara había salido ese fin de semana con unas antiguas amigas de la carrera y no volvería a dormir. Era por tanto, lo que yo denominaba una noche milagro: ...
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