Emputecida por los amigos de mi hijo (1)
Fecha: 28/08/2025,
Categorías:
Incesto
Autor: Gabriel B, Fuente: TodoRelatos
... preparé para detener cualquier agresión contra mi hijo. Sabía que estaba haciendo algo malo, pero no iba a permitir que lo dañaran en nuestra casa.
—Pueden hacerlo, pero se van a perder cualquier otra cosa que les consiga de ella. Además, tengo una sorpresa, y tenía pensado algo para la madrugada, siempre y cuando quieran pagar, obvio.
—No te hagas el vivo con nosotros, larva —le dijo Luca.
—Tranquilo, che. Estamos entre amigos —intervino Noah, aparentemente más tranquilo—. Está bien, pero pienso hacerme una paja con la foto, y con las que ya nos mandaste.
—¿¡Acá?! —preguntó Bauti—. No. Si quieren vayan al baño.
—Yo ya tengo la pija dura —dijo Noah—. Mirá el culo que tiene esta mujer. Si fuera mi madre, sería un degenerado como este friki.
—En eso coincido con vos —dijo Luca—. Y ahora que tiene el pelo rubio se parece mucho a Evangelina Anderson. Cómo me calienta esa mina.
Me quedé petrificada, con las piernas temblando. Instintivamente llevé la mano a mi cabello. Su color natural era el castaño claro, pero cada tanto lo cambiaba, y ahora lo tenía rubio. ¿Estaba entendiendo bien? ¿Esas fotos eran mías y me las había sacado el propio Bauti?
—¡Nada que ver! Yo solo hago lo que me piden —exclamó mi hijo.
—Tranquilo, que eso no nos importa. Ya te dijimos que esto queda entre nosotros —lo tranquilizó Noah, quien parecía ser el líder de ese grupo de degenerados—. ¿Qué tenías pensado para la madrugada?
—Primero les voy a dar algo. ¡Pero más vale que me ...
... paguen! Si no tienen ahora, lo pueden hacer después, pero me tienen que pagar —explicó Bauti.
No podía moverme de ahí. Tendría que haber entrado, echar a esos degenerados de la casa y castigar a mi hijo. Pero no podía moverme. Y sentía la necesidad de escuchar todo lo que esos delincuentes tenían para decir.
—¡No me jodas! —exclamó Noah—. ¿De verdad es una tanga de tu mamá?
Si había alguna duda de que estaban hablando de mí, se acababa de disipar, y de la manera más escandalosa. ¡Esos pendejos tenían en su poder una de mis prendas íntimas!
—Sí. Y está usada —dijo Bauti, con total normalidad.
Esto iba de mal en peor. Cada detalle nuevo que conocía tornaba toda esa historia más grotesca de lo que parecía en un principio.
Recordé la tanga que había perdido hacía unos días. A veces lavo mi ropa interior mientras me baño, pero ese día tenía que poner algunas ropas a lavar, así que aproveché y puse también mi ropa interior en un canasto junto con otras prendas. Luego metí todo a lavar, pero la tanga nunca apareció. Estaba segura de que, al ser tan pequeña, se había metido en algún rincón del lavarropas, atrapada e invisible a mi vista. Pero ahora me daba cuenta de que no sucedió eso. Y era verosímil, pues, haciendo memoria, me percaté de que en realidad no recordaba haberla metido en el lavarropas. La prenda había llegado al canasto pero no al lavarropas. Algo había pasado en el medio. Bauti me la había quitado. Suspiré hondo, ofuscada.
—Hasta tiene un poco de ...