1. Mi hermana, sus amigas y la madre que las parió


    Fecha: 28/11/2025, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos

    ... público, - dijo Bea – y, sobre todo, si por lo que fuese viene tu madre nos pone en la puta calle a todos sobre la marcha.
    
    -Anda no seas aguafiestas, - dijo Lola que ya se había animado al igual que su hermana y Violeta – Si te va a gustar un montón, ya lo verás, quien te va a comer el coño con más cariño que tu hermano.
    
    Sin un solo titubeo Lola y Lulu agarraron cada una de ellas una toalla y se dirigieron al interior de la casa seguidas por Bea y Violeta, a las que a su vez seguía yo con el cipote cada vez más tieso y duro, y ya sin intentar esconderlo, cosa que tampoco podría haber conseguido en semejante situación. Nada más entrar en la habitación de Laura, colocaron las dos enormes toallas sobre la cama y sin más preámbulos las dos hermanas se quitaron sus bikinis y se tumbaron sobre la cama con sus piernas separadas y colgando en el filo de aquella inmensa cama, y la mayor dirigiéndose a sus dos amigas las dijo:
    
    -Venga, tumbaron también vosotras y que Nando empiece por la que más le apetezca, Jodeeerrr que nervios tengo.
    
    Mientras Bea y Violeta se desnudaban, algo más despacio que las dos hermanas, pude comprobar que efectivamente todas estaban si no igual, casi tan nerviosas como yo, cosa que hizo que me serenase y empezase a disfrutar de aquella situación impensable para mi hacia solo veinticuatro horas. Cuando mi hermana y la espectacular y enorme Violeta se tumbaron al lado de Lulu y Lola, prácticamente estaba reviviendo el video que había visto en el ...
    ... archivo de “las gorrinas”, pero ahora en lugar de verlo a través de una pantalla lo veía directamente con mis propios ojos y tenía aquellos cuatro chochetes a mi entera disposición. No obstante, y quizás eso le daba un plus mayor al morbo que estaba sintiendo, ya no los tenían tan lampiños como en la película, pues les había crecido a todas un poco su vello púbico y lo tenían con pelusilla, como si de una barba de tres días se tratase.
    
    Sin pensármelo dos veces, y quizás porque dentro de la barbaridad que estábamos cometiendo era lo más perverso y lo más morboso, me hinque de rodillas entre las piernas de Bea y metiendo mis manos entre sus muslos, le agarre su culo levantándola levemente y puse mi lengua en mitad de su chocho, notando que mi hermana se estremecía a la vez que soltaba un gemido que resonó en toda la habitación. Ante la atenta y fascinada mirada de sus tres amigas empecé a lamer con deleite los labios vaginales de mi hermana, y mientras lo hacía comprendí que no solo había sido por el morbo elegirla a ella, la verdad es que había elegido de entre todas a la que más quería, y a la que posiblemente en mi subconsciente era a la que más había deseado. Poco a poco mi lengua se fue habituando a pliegues, sabores y olores de aquel imponente coño y en uno de los lengüetazos tropecé con la protuberancia de su clítoris que estaba más duro y erguido que mi propia polla, y en ese momento las manos de mi querida melliza me cogieron la cabeza y me la empotro entre sus piernas ...
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