1. Su última adquisición, Cap. 10


    Fecha: 29/11/2025, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos

    ... perpetuamente. En pocas semanas, en cuanto cicatrizaran los piercings, los anillos serían reemplazados por una barra, ensartada a ambos lados, que exhibiría sus partes íntimas tal como Charles deseaba. Aunque Justin no había exigido esta ornamentación, este fetiche era uno de los favoritos del dominante que estaba a cargo deem.
    
    La esclava recién perforada solía sentarse en compañía de sus amos mientras recibían invitados. Se arrodillaba en el suelo, con las rodillas abiertas para que todos pudieran ver su coño desnudo y húmedo. En otras ocasiones, la ataban a las paredes de la sala, la colgaban como centro de mesa o la inclinaban sobre una barandilla con el culo al aire y la raja abierta. No era más que una baratija para que estas dos almas lujuriosas la exhibieran y jugaran con ella. Evelyn era la que más jugaba. A menudo, después de las cenas, que ofrecían al menos dos veces por semana, llevaban aem al centro de la sala para que la inspeccionaran o, en ocasiones más subidas de tono, la subastaban entre los invitados. A Evelyn le encantaba sondear su culo y su coño para el entretenimiento de sus amigos, incluso masturbándola con dedos hábiles hasta que la excitadaem se agitaba, se contoneaba y suplicaba correrse. A veces se le permitía la placentera liberación, otras se le negaba el clímax, solo por diversión. En varias ocasiones, Evelyn se recostó y ordenó aem masturbarse para disfrute del público. Al principio, la esclava, cohibida, encontró la prueba casi imposible. ...
    ... Sin embargo, una vez que comprendió que Madam Evelyn esperaría hasta una hora para que llegara el clímax deem, la esclava aprendió a correrse más rápido.
    
    A veces la golpeaban por pura diversión, y Evelyn ofrecía a sus invitados la oportunidad de usar el instrumento que prefirieran —azotador, látigo, paleta o fusta— y darle una buena paliza a la esclava novata.
    
    Cuando la subastaban —casi cada dos semanas—, subían aem a una tarima, con los pies atados a ambos lados y los brazos colgados por encima de la cabeza. Generalmente, los compradores la palpaban, jugaban con el coño hasta que estaba a punto de correrse y luego se detenían. (En una ocasión, le aplicaron un enema de tres cuartos, le colocaron un tapón de retención y la volvieron a colgar mientras la subasta avanzaba a un ritmo vertiginoso). En cualquier subasta, el comprador podía elegir entre llevar su compra a una de las muchas habitaciones de la villa y usarla durante el tiempo asignado, o entregársela a toda la sala para que se diera un festín.
    
    Durante estas escenas,em se centraba exclusivamente en lo físico. Dejaba que su cuerpo la guiara y que su mente olvidara que no era nada más que un simple juguete sexual.
    
    El obediente juguete sexual era todo lo que Charles y Evelyn veían en ella. Podía ser descartada con la misma facilidad con la que la usaban en cualquier momento; a menudo la dejaban a un lado y la ignoraban mientras mantenía una pose difícil, y solo la atendían cuando simplemente no soportaba más la ...
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