1. Memorizarse


    Fecha: 14/01/2026, Categorías: Hetero Autor: LucasDario, Fuente: TodoRelatos

    ... alzó la vista. Por primera vez en varios minutos, algo parecido a una sonrisa sincera asomó en su rostro.
    
    —Y siempre se queda solo. Pero al menos con dignidad.
    
    Asentí, devolviéndole la sonrisa. Esa simple referencia compartida volvió a tender un puente entre nosotros. La literatura volvía a ser nuestro refugio, nuestro idioma secreto.
    
    Empecé a llevar el portátil con frecuencia. Me sentaba en mi rincón habitual, pedía el cortado de siempre, y me refugiaba en la escritura. Con discreción, abría ese relato a medio terminar, cuidando de orientar la pantalla de manera que no se viera desde fuera. Era un texto íntimo, sugerente, a ratos profundamente sensual y en otras altamente explícito. No me atrevía a llamarlo inspirado, pero sentía que fluía de una forma distinta cuando escribía allí, rodeado de ese ambiente cálido y de su presencia silenciosa.
    
    Pasaron varios días así. Ella atendía a los clientes, limpiaba, leía cuando tenía un respiro, y de vez en cuando me lanzaba una mirada fugaz o una sonrisa breve. Nada más. Y sin embargo, esa complicidad tenue se sentía como un lazo invisible entre ambos.
    
    Hasta que una tarde ocurrió. Yo estaba absorto escribiendo una escena particularmente intensa, cuando ella pasó con un recogedor y un trapo, limpiando las mesas cercanas. No advertí su cercanía inmediata, y al girarse para dejar algo en una estantería, su mirada cayó un instante sobre mi pantalla. Fue solo un segundo. Pero fue suficiente.
    
    Me di cuenta por cómo ...
    ... se quedó quieta, apenas un parpadeo más largo de lo normal, antes de apartar la vista y seguir con lo suyo. Al levantar yo la vista, nuestras miradas se cruzaron. Ninguno dijo nada. Fue una mezcla de sorpresa, pudor y una ligera sonrisa que no sabíamos cómo interpretar.
    
    Ella no hizo comentario alguno. Solo regresó tras la barra, cogió su libro y se sentó en su rincón. Pero sus ojos ya no estaban puestos en la novela. De vez en cuando, mientras yo intentaba seguir escribiendo, notaba que me observaba. No con juicio, no con curiosidad vulgar, sino con ese brillo nuevo que hace que las cosas cambien de tono para siempre.
    
    Al día siguiente, cuando me acerqué a la barra a pagar, ella me recibió con una mirada distinta, mezcla de timidez y algo que se parecía a complicidad.
    
    —¿Eso que escribes cada día… es un relato erótico? —preguntó en voz baja, como si temiera que alguien más pudiera oírla.
    
    Me ruboricé de inmediato y bajé la mirada, intentando disimular.
    
    —Bueno... sí, a veces. Es algo que me ayuda a desconectar. No suelo hablar mucho de eso.
    
    Ella se inclinó un poco sobre la barra, con una sonrisa suave.
    
    —No deberías avergonzarte. Escribir así habla muy bien de ti. Significa que no tienes miedo de explorar lo que sientes. Y que sabes observar.
    
    No supe qué responder. Había una sinceridad tan desnuda en sus palabras que cualquier cosa me habría parecido torpe. Asentí simplemente, y devolví una sonrisa algo nerviosa.
    
    —Gracias. Eso... significa mucho, de ...
«12...567...24»