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Memorizarse
Fecha: 14/01/2026, Categorías: Hetero Autor: LucasDario, Fuente: TodoRelatos
... interesado. No solo por su belleza más evidente, sino por ese proceso silencioso que parecía estar viviendo ante mis ojos. Había una fuerza contenida en ella que empezaba a emerger, y me atraía como un imán invisible. Al final de la tarde, me acerqué a la barra para pagar. Esta vez, no hubo prisa en sus gestos. Me miró con atención, como si hubiera estado esperando algo. —¿Tú nombre? —preguntó de pronto, con naturalidad. —Álvaro. ¿Y tú? —Lucía. Nos dimos la mano como si fuera la primera vez, y en cierto modo lo era. —¿Y el relato? ¿Cómo va? —añadió ella mientras me daba el cambio. —Estoy un poco atascado, la verdad —confesé con una risa breve. —Si crees que te puede servir de algo, puedo darte mi punto de vista. Siempre y cuando no te moleste que lo lea desde mi rincón favorito. La idea me pareció maravillosa. Le respondí con una sonrisa. —No me molestaría en absoluto. De hecho, me haría mucha ilusión. Si quieres ayudarme, no tengo mucha prisa, puedes acercarte a mi mesa. Tengo el relato en el portátil y quizá puedas darme alguna idea de cómo avanzar —le dije, sintiendo un leve nudo en el estómago. Lucía asintió con una expresión serena. —Con gusto. Dame un minuto —respondió, señalando a un par de clientas que acababan de entrar. Despachó con eficiencia dos cafés para llevar y limpió rápidamente una bandeja. Luego, con gesto profesional pero sereno, se acercó a mi mesa y se sentó a mi lado. Por primera vez la tenía tan cerca. Sentí su ...
... aroma, una mezcla suave de café y algo floral, y noté la calidez de su cuerpo a apenas unos centímetros. Abrió el portátil y comenzó a leer en silencio. La escena mostraba a dos desconocidos en una fiesta, una tensión creciente sin palabras, miradas prolongadas, respiraciones contenidas. Luego, un movimiento: se escabullen hacia una habitación vacía. Casi sin hablar, las manos y los labios comienzan a encontrarse. Una historia de deseo contenida y liberada. Mientras ella leía, yo no podía evitar mirarla de reojo. Su respiración era tranquila, pero noté que movía una pierna de manera casi imperceptible. Sus mejillas se habían encendido ligeramente. ¿Eran mis imaginaciones? Tal vez. Pero algo en su actitud había cambiado. Cuando terminó de leer, mantuvo los ojos fijos en la pantalla un momento más. —Está muy bien escrita. Se nota que hay tensión y deseo. Pero quizás... —hizo una pausa— podrías añadir un momento más sutil antes de que vayan a la habitación. Algo que anticipe la conexión emocional, aunque sea mínima. Desde mi punto de vista, eso haría que el encuentro resultara más creíble... más intenso incluso. La miré, admirado. —Gracias. Eso es justo lo que necesitaba. Una mirada desde el otro lado. Ella me sonrió, esta vez con una expresión más relajada. —Entonces me alegra haberme sentado aquí. —¿Y cómo lo harías tú entonces? —me atreví a preguntar, curioso. Lucía ladeó la cabeza un instante, pensativa, y volvió la mirada a la pantalla. Luego ...