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LNE (2). Berenjena y mandarina
Fecha: 18/01/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos
... —intervino el niño con voz profunda—. Me recuerda a cuando era sacerdote de Enki. Jimena lo apuntó sin pestañear. —Totalmente comprensible. Hay muchas tensiones somáticas no resueltas del Período Dinástico Arcaico. Al final, Jimena recomendó dejar que el niño hiciera meditación guiada durante la clase de mates, siempre que llevara auriculares de ruido blanco y un cuarzo en cada calcetín. Luis salió agradecido. Yelay flotó. Jimena suspiró. *** Lunes. Ocho y quince de la mañana. César llegaba al colegio arrastrando a Sergio, esa mañana se negaba a soltar un dinosaurio tamaño colosal, los dioses sabrían por qué complejo desajuste psicológico infantil. Caminaba con prisas, con ojeras, y con una camisa a medio abrochar. En def con tres, como si dijéramos. En la entrada, Inés hablaba con otra madre. Llevaba recogida su media melena castaña en una coleta alta, gafas de sol y esa expresión de quien ya ha leído tres artículos sobre salud infantil antes de las siete de la mañana. César la vio y se dirigió hacia ella con su sonrisa más calculada. —Buenos días, Inés —dijo, dándole un tono suave y algo más lento de lo normal, como si fuera un barítono de anuncio de colonia barata—. ¿Tú eres de las que madruga por amor... o por obligación? Inés ni se inmutó. —Por supervivencia —respondió sin mirar—. ¿Tú otra vez con la camisa como si salieras de una fiesta? —¿Fiesta? No, no... esto es moda casual-dad. ¿No se nota? —Se nota que no tienes espejo en casa ...
... —dijo Inés con una media sonrisa, antes de dar media vuelta. César se quedó en silencio, sorprendido de que el sarcasmo lo excitara un poco. Se giró y casi chocó con Lluvia, la tutora, que sonrió con aquella boca sensual toda llena de labios carnosos y besos imaginarios.. —Ah, Lluvia, buenos días. Qué casualidad encontrarnos justo aquí. -¿Te refieres a “aquí en la puerta del colegio al que vengo todos los días a trabajar”? - Ella le miró, parpadeó y ladeó la cabeza con amabilidad profesional —¿Necesitas algo... académico? —Académico no. Pero emocional, quizá. Me vendría bien una tutora en otros aspectos de la vida. —¿Como planchar camisas? —respondió ella, con el ceño ligeramente fruncido. —Exacto. Creo que hay trauma de infancia sin resolver detrás de cada arruga y cada botón mal abrochado. Lluvia sonrió con paciencia docente y con una despedida cortés, pasó de largo. César suspiró. —Algún día me reirán los chistes —le murmuró al aire. Al fondo del patio, junto al árbol de los desayunos, Marisa le observaba con una mezcla de ternura y desesperación. Peinó con lao dedos su melena pelirroja y rebelde, y ensayó para sí alguna frase, con escaso éxito, según su propio criterio. Ese día llevaba un vestido de lino claro y un tupper con bizcocho casero. Lo había traído “por si alguien quiere”, pero todos sabían para quién era. Su víctima se acercó, distraída, buscando café. Marisa, que llevaba tres días practicando mentalmente una frase ingeniosa, sonrió ...