1. LNE (2). Berenjena y mandarina


    Fecha: 18/01/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos

    ... y dijo:
    
    —He traído bizcocho de zanahoria… orgánica. Tiene canela y un ingrediente secreto.
    
    —¿Ironía? —respondió él, cogiendo un trozo sin pensar.
    
    —¿Perdón?
    
    —Nada. Está riquísimo —dijo, masticando con fingido entusiasmo—. Oye, ¿sabes si a Lluvia le gustaría algo de dulce, por las mañanas? Tengo una teoría que dice que el azúcar puede curar la hostilidad pasiva.
    
    Marisa se quedó en silencio. Lo miró con ojos como platos. Él ya miraba hacia otro lado.
    
    —Sí, claro… supongo. Como casi todos los humanos. Creo. Pero el azúcar refinado es uno de los cinco venenos blancos, ya sabes…
    
    —Gracias, eres un sol —respondió dándole una palmada en el brazo, sin notar el leve estremecimiento de ella. Después se alejó con la convicción de quien va a salvar el mundo con una palmera de chocolate.
    
    Marisa miró el tupper de bizcocho como si la hubiera traicionado.
    
    —La próxima vez le echo laxante —murmuró.
    
    ***
    
    El gran día había llegado. Primer festival escolar del segundo bimestre. Era complejo llevar la cuenta de grandes días, al ritmo que los convocaban en los tablones de anuncios del colegio, o se los inventaban en las reuniones de la AMPA. Pero aquel era el gran día, por lo menos de esa semana.
    
    Todo el colegio estaba a rebosar de niños disfrazados de hojas, ardillas, setas con gorros raros, y de padres sudando mientras cargaban mochilas, móviles, termos de café y nervios. César, contra todo pronóstico, llegaba a tiempo. Llevaba el disfraz de su hijo perfectamente ...
    ... doblado y hasta un paquete de galletas sin gluten (que había confundido con "galletas sin culpa") horneadas por Marisa en un gesto de buena voluntad. Aunque eso podría dudarse, una vez que se probaban las galletas.
    
    —Hoy soy otro hombre —se murmuró al espejo retrovisor antes de bajar del coche—. Un hombre con cinta adhesiva, disfraces listos y cero escándalos.
    
    Spoiler: no iba a durar.
    
    En la entrada, Pilar, solemne como una esfinge, le saludó con una sonrisa sutil, sin sarcasmo.
    
    —Veo que has sobrevivido a la manualidad de la ardilla.
    
    —Y tengo las quemaduras de silicona para probarlo —dijo él, mostrando un dedo vendado con una tirita de unicornio.
    
    —Lindo estilo. Muy... resiliente.
    
    Pilar se rio en voz baja.
    
    A unos metros, Marian hablaba con otra madre mientras acomodaba a su hija. Tenía un pañuelo en el pelo, vaqueros y una blusa blanca sencilla. No buscaba destacar, pero cuando César pasó junto a ella, le lanzó un:
    
    —Gracias por el disfraz. El mono le quedó perfecto.
    
    —No fue nada. Aunque me debes una cena de agradecimiento, ¿no? —lo dijo con media sonrisa, sin mirarlo del todo.
    
    —Una cena con menos pistolas de silicona. Lo apunto.
    
    Marian no dijo nada más. Sonrió y se alejó.
    
    ¿Qué fue eso? Pensó César. ¿Coqueteo pasivo-agresivo? ¿Ironía amistosa? ¿Test de inteligencia emocional?
    
    Entonces ocurrió lo inevitable. Esther.
    
    Apareció de golpe, como un vendaval perfectamente peinado, con gafas de sol, botas hasta la rodilla y un tono que cortaba ...
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