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Soy hijo de puta Libro II // Cap. 2
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Incesto Autor: JOS LIRA, Fuente: TodoRelatos
... dolor de sus latigazos. —¡No estás hablando en serio, Amelia! —¡Yo no quiero traidores de mierda a mi lado Kike! —¡Yo no estoy tratando de enamorar a tu hija! ¿Cómo puedo decirle (sin decirle) a esta pendeja que Esther es mi hermana, sin revelarme mi verdadera identidad, y que por tal motivo lo que está planteando es una locura? —Además… Amelia… tenemos un pacto… con lo del bebé… lo de dejarte preñada… —¡Lo de dejarme preñada de momento está suspendido, Kike, pues resulta que durante años me estuve hormonando, y ahora debo de dejar que mi cuerpo se depure antes de poder engendrar, por eso no había podido concebir! Pero el punto aquí no es ese, cabrón, sino tu falta. —¡Te juro que no estoy enamorando a Esther de ninguna manera! —¡ABOMINO LAS MENTIRAS! ¡Plaz! Otro doloroso latigazo, y esta vez en mi abdomen. Pero, aun así, mi dolor más grande sigue siendo la posibilidad de ser echado de su casa. Ser echado de su vida. ¡No puedo permitirlo! No ahora que me había ganado casi la totalidad de su confianza. —¡Te juro que nunca he pretendido enamorar a tu hija!¡Ella…! ¡Ella ni siquiera me gusta! —miento, teniendo en cuenta que el ego de Amelia radica en sentirse superior a los demás, sobre todo en la batalla personal que tiene al competir con la belleza de Esther—, es más… tu hija me parece la chica más odiosa… que he conocido nunca, ¡jamás podría intentar nada con una chica… como ella! Amelia, que está de pie justo a la altura de mis pies, separa ...
... sus muslos para poder pasar por encima de mi cuerpo, y es cuando me doy cuenta de un perturbador detalle que no había advertido antes: su pantalón de cuero tiene una abertura muy visible a la altura de su entrepierna, lo que me permite admirar su deliciosa empanada rosada y depilada que luce exquisita desde allá arriba. —¿Así que me continúas mintiendo, Kike? Amelia avanza un poco más, hasta que su cuerpo queda a la altura de mis rodillas. La cercanía que tienen mis ojos a la zona rajada de su vestido me inquieta y me excita en la misma proporción de la que me encuentro aterrado por mi posible “despedida”. Su vulva luce carnosa y exquisita. No tiene un solo pelo que interfiera con la vista. —Te lo juro que no, Amelia… ¡Te lo juro que no te estoy mintiendo! Entre el claro oscuro del ambiente logro percibir un brillo muy cristalino en la rajita de Amelia que me indica que su vagina está mojada. Ella separa un poco más las piernas y la abertura de su pantalón de cuero, visibiliza otro tanto su coño sonrosado y mojado. —¿Entonces mi hija no te gusta? —sonríe ella malévolamente, flexionándose un poco, de manera que advierto cómo sus pliegues rosados se abren y las gotas de su sexo comienzan a escurrir por las puntas de sus hinchados labios vaginales. —…¡Te… lo juro que no…! —¿Seguro que no te atrae en absoluto? Amelia hace alarde de sus atributos físicos con su atuendo ajustado y escotado de dominatrix. Sus pechos se salen un poco de su corsé, y puedo ...