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Soy hijo de puta Libro II // Cap. 2
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Incesto Autor: JOS LIRA, Fuente: TodoRelatos
... apreciar los bordes rosados de sus areolas. —¡N…ada…! —respondo, tratando de protegerme a mí y a la misma Esther de las perversidades de nuestra madre. La fusta juega en sus palmas, amenazante. Su pecho se estrecha en la sensualidad de su corsé. Sus caderas perfectamente curvadas llenan mi mirada. Flexiona sus rodillas y comienza a descender, como si quisiera sentarse sobre mí. —¿Por qué será que no te creo, pendejito? De pronto comienzo a sentir cómo las tibias gotas de sus flujos vaginales caen sobre mi pubis y mi glande. Apenas soy consciente de que tengo mi pene completamente duro y erecto. La postura a cuclillas a la que ha llegado Amelia, encima de mí, me tiene loco. Ni siquiera me importa tanto la incomodidad de mis muñecas esposadas que están bajo el peso de mi espalda. —¡Ponme a prueba, Amelia… te juro que digo la verdad! Me asusta la risa malévola de mi madre cuando, a horcajadas, pero sin llegar a sentarse sobre mi verga, comienza a menear sus caderas, y yo continúo sintiendo el goteo de su vulva, que moja la punta de mi verga, mientras ella inclina su rostro hacia su cara, y sus enormes tetotas parecen querer colapsar sobre mí. Lo único que las detiene es el corsé, que se tensa ante la gordura de sus mamas. —Sólo hay una forma en la que me puedes convencer de tu inocencia, Kike… —me dice seductora, con su rostro ya a centímetros de mi cara—. Solo existe una manera en la que yo podría quedar completamente convencida de que tú no tienes ...
... ningún interés en mi hija, en tu burdo propósito de perseguir su fortuna. Su aliento a hembra cachonda me golpea en la cara. Su aroma delicado penetra en mi nariz. Sus ojos claros me hipnotizan. Sus labios gruesos casi se sellan con los míos me trastornan. —¡Tú… di…me… Amelia… te juro… que lo haré…! —digo, sin pensar en las consecuencias de mis palabras—, haré lo que me pidas. Amelia me toma con sus delgados dedos de la barbilla, y me la aprieta muy fuerte mientras me dice: —Finge enamorarla, Kike, cógetela hasta que caiga rendida a tus pies, haz que te ame y luego rómpele el corazón en mil pedazos. —¿Qué dices? El calor de su coño se vuelve cálido y mojado cuando la humedad de sus pliegues vaginales tocan y se embarran sobre mi palpitante glande y ella lo empieza a acariciar con movimientos circulares, sin llegar a metérselo aun, sólo besándolo con sus labios verticales. —Cuando ella comience a odiarte a muerte, Kike… me convenceré de que no tendrás posibilidades de perseguir su fortuna. —¡Pero Amelia…! Antes de que yo pueda completar una oración, Amelia se sienta sobre mi glande, y éste empieza a hundirse en el interior ardiente y empapado de su vagina. —¡Aaah! —jadea, entrecerrando los ojos y luego mordiéndose los labios—…¡Hummm! Yo también gimo en voz alta. Sus ojos se ponen en blanco mientras experimento una placentera sensación hormigueante en mi polla al tiempo que se va comiendo toda la cabeza de mi glande, que se hunde lentamente en su ...