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Soy hijo de puta Libro II // Cap. 2
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Incesto Autor: JOS LIRA, Fuente: TodoRelatos
... un poco más y la hinchazón de sus pechos apenas se balancean debido al ajustado corsé. —Sí, sí —sonríe fría y malévolamente. La curvatura de sus labios carnosos me pone muy cachondo cuando empiezo a quitarme la camisa y el pantalón. Su mirada es seductora y penetrante cuando me saco el bóxer por debajo de los pies, tan pronto como me quité los zapatos y los calcetines. —¿Así que hoy quieres jugar fuerte, putita? Amelia respira hondo, y veo nuevamente cómo sus pechos se hinchan sobre su torso. —Arrodíllate, Kike… muy bien, muy bien, ahora cierra los ojos y pon las manos atrás. Hago lo que me pide sin rechistar, con la esperanza de que las perversiones que vienen a continuación sean dignas de su atuendo de dominatrix. —Pues ya —digo carraspeando mientras ella me esposa las muñecas por la espalda, sintiendo la frialdad del suelo en mis rodillas—, ¿ahora qué? —Ahora te voy a enseñar que cuando te prohíbo algo lo tienes que cumplir a cabalidad, perro. Cuando menos acuerdo, pone la punta gruesa de uno de los tacones de sus largas botas sobre mi espalda desnuda y me empuja, hasta que caigo en el suelo de frente. —¿Pero…? —intento responder al sentir mi cara en el suelo, con mi boca casi besando el piso, pero apenas tengo oportunidad de abrir mis ojos y determinar lo que está pasando. No tengo tiempo de reaccionar cuando siento un dolor muy agudo y punzante en mis nalgas al mismo instante que el sonido del latigazo me ensordece mis ...
... oídos. —¡Amelia, no mames! ¿Qué haces? —¿Intimando con mi hija, hijo de puta? —¿Qué? ¡Amelia! —¡Cuando te ordené expresamente que no quería que tuvieras ningún tipo de acercamiento con ella en el ámbito sentimental te lo decía en serio, cabrón! Recibo en ipso facto tres latigazos más en el culo que me hacen casi retorcerme de dolor. Por inercia me doy la vuelta y quedo tendido bocarriba, donde finalmente puedo encontrarme cara a cara con la zorra de mi madre de pie, vestida de dominatrix, con una fusta en la mano y una cara endemoniada con la que casi me quiere matar. —¡Déjate de mamadas y suéltame, cabrona! Amelia levanta la fusta y casi tengo la impresión de que me va a azotar sobre los huevos. —¡NI SE TE OCURRA PEGARME AHÍ PORQUE TE MATO AMELIA! Finalmente, el latigazo lo recibo en una pierna, y luego en la otra, y yo no puedo parar de sentir dolor dada la intensidad de los golpes. —¡A ver si vas aprendiendo quién manda aquí, pedazo de mierda! —Trato de decir algo, pero es ella la que vuelve a tomar la palabra—, ¿no te basta con lo que te pago, pendejo hijo de puta? ¿Tu plan ahora es enamorar a mi hija para casarte con ella y así aspirar a acceder a la fortuna de esta familia? —¿Tienes mecos en el cerebro, Amelia, o qué mierdas te pasa? ¡Estás bien pinche loca! ¿De dónde sacas tantas babosadas? —¡Saliendo de este despacho, empacarás tus maletas y te largarás de mi casa, Kike! El terror de saberme fracasado en mi venganza, reemplazan de inmediato el ...