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Cena familiar con mi hermano y su hija
Fecha: 30/01/2026, Categorías: Incesto Autor: ramonfons, Fuente: TodoRelatos
... y a mí abierta de piernas secándome la corrida con una servilleta de papel marcó una erección dentro del pantalón corto. -Pasa chaval, pasa. Le dije levantándome para darle dos besos en las mejillas y presentarme. Lo mismo hizo mi sobrina y cuando le tocó el turno a Fausto me pareció que la erección fue a mayores. Sus ojos recorrían nuestros cuerpos como si en un momento dado tuviera que escoger uno no sabría por cual decidirse. Le entregué un vaso con ron y choqué el mío brindando – Por el beso que te voy a dar – y se lo di mientras mi mano entraba en su pantalón para agarrarle el trozo de carne caliente. Le puse una mano sobre mi pecho y me los acarició. Soraya quiso hacer los honores y se unió al beso. Tres lenguas enzarzadas dándose placer la una a las otras. Fausto volvía a tener sus 20 cm. a punto y se acercó al chico por detrás. Le quitó el pantalón y le metió la mano para tocarle los huevos. Ramón separó las piernas para que le los tocara con más comodidad. Mi hermano miraba la escena desde la puerta. No podía reprimir sus ganas de sexo y se acercó a nosotras. Se situó detrás de mí y nos acarició el coño desde detrás. A su hijastra le colocó el índice y el corazón por el coño y los otros dos por el culo. La follaba fuerte y ella aceleraba la lengua en los besos. A mí sólo me puso la mano entera en el coño. Estaba tan excitada que la entró sin dificultad. Ramón tenía la polla recta, joven, no muy larga pero gruesa, perfectamente afeitada. Me quité la mano ...
... de mi hermano y me arrodillé para comerme la polla del vecino. Fausto quiso compartirla y el chico no se opuso. Fausto comenzó por el capullo y yo le comía los huevos. Le colgaban y me los ponía enteros en la boca. Dentro los apretaba con la lengua. Mi sobrina estaba apoyada en el respaldo de la butaca con las piernas muy abiertas para que la mano de su padrastro pudiera llegar bien a dentro de su coño. Se corrió varias veces y en la última le pidió a su padrastro que se comiera la corrida. Él, de rodillas entro la cara entre las nalgas y comenzó a lamer el coño de la que vio crecer como hija suya. Alternaba el clítoris con el ojete y le metía la lengua dura dentro de la vagina hasta que se volvió a correr. Mi hermano estaba como poseído por su hijastra. Sin pensarlo le metió la polla y comenzó a follarla como me lo hacía a mí. Dejé la polla de Ramón a Fausto y agarré del pelo a mi sobrina entrando mi lengua en su boca. Que morbo me daba morrear a mi sobrina mientras mi hermano se la estaba follando. No tardó en pedirme que me pusiera al lado de Soraya para alternar agujeros. Me follaba a mí y la sacaba para metérsela a ella. Luego cambiaba y a ella se la metía por el culo y a mí en el coño. Una gozada familiar. En el sofá, Fausto y Ramón hacían un sesenta y nueve. Ahora Ramón estaba arriba y nos miraba sin saber que éramos familia. -¿Quieres que cambiemos, Ramón? Tu te las follas y yo se la como Fausto. Tardó un segundo en meterse en nuestros culos. También ...