-
Antonio el camionero se folla a la Jessi
Fecha: 04/02/2026, Categorías: Hetero Autor: AntonioSPA, Fuente: TodoRelatos
... camiseta, con una calma que delataba que aquello, lejos de incomodarle, le llenaba de una especie de orgullo bastardo y bragado. —Eso lo ha sacao de su madre —respondió, como quien habla del color de los ojos o de la manera de andar—. Cuando tenía su edad era la más puta del pueblo, te lo juro por mis muertos. No había chaval ni hombre casao que no pasara por sus fauces. Tenía una boca que parecía un túnel del AVE. Se las tragaba doblás, la muy guarra. Antonio se echó una carcajada ronca, sacudiéndose el rabo con parsimonia, como si bendijera la taza del váter con la última gota. —Joder, ahora lo entiendo todo —dijo—. De casta le viene a la galga. Con razón la chavala ni ha pestañeao cuando casi le meto hasta los huevos. —¿Te ha llorao un poco? Eso es buena señal —asintió el padre, mirándole la polla sin disimulo, como un charcutero que observa un buen jamón—. Eso indica que se lo ha tragao con ganas. La madre era igual: si no se le saltaban las lágrimas, es que no estabas haciéndolo bien. Antonio se echó hacia atrás con media sonrisa de satisfacción en el rostro, sacudiéndose el rabo con dos golpecitos firmes, como si estuviera aireando un chorizo recién curado. —Qué familia más apañá tenéis, coño. Así da gusto venir al pueblo. —Aquí no damos gato por liebre, compañero —respondió el padre, sacudiéndose también las últimas gotas de meada—. Al que viene con la polla gorda se le abren las puertas. Y si es camionero, mejor. Porque eso ya es nobleza. Y ...
... ahí quedaron, dos hombres prácticamente en cueros, dándose palmadas en la espalda con los ojos llenos de respeto, como dos tratantes de ganado que acaban de sellar un acuerdo con sudor, meada y labia. —Olé tus cojones, paisano. Así da gusto. Que hay muchos padres por ahí que se les atraganta la realidad. Tú no: tú entiendes el negocio. —Hombre… si uno tiene una hija que sabe complacer a un hombre de tu talla o de la tu amigo Martín, ¿cómo no estar orgulloso? Esa cría tiene un don. Lo que tenéis ahí entre las piernas no es pa’ cualquiera. Antonio se rió por lo bajo, alzando una ceja con complicidad. —¿A que sí? Da gusto cuando las chavalas saben lo que hacen. Tú tranquilo, que aún no he terminado con ella. Dame un par de minutos y me la follo como Dios manda. Que esto —dijo sacudiendo su herramienta como si fuera un mandoble— tiene aguante pa’ rato. Y salieron del baño uno detrás del otro: Antonio primero, con la polla aún medio colgona y chorreante, desafiando leyes, vergüenzas y corrientes de aire, caminando con esa pachorra de macho curtido al que la desnudez le suda la polla —literalmente—; y el padre de Jessi después, calzoncillos subidos, camiseta de tirantes amarillenta y cara de satisfacción humilde, como si su casa hubiera sido bendecida aquella tarde por la visita de un verdadero macho, de los de antes: con el paquete bien cargado y la cartera lo bastante abultada como para arreglar un mes flojo. Justo al llegar al final del pasillo, antes de que ...