1. No era mi nueva vecinita


    Fecha: 09/02/2026, Categorías: Incesto Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos

    ... cara para acercar sus labios a los míos y después pasar sus brazos sobre mi espalda para abrazarme.
    
    Comenzamos en ese momento a amarnos con desesperación. Nos liberamos de la ropa y nuestros cuerpos desnudos se fusionaron formando una única masa corpórea. Mi boca succionaba todos los poros de su cuerpo mientras Rosana no dejaba de acariciarme llenando de suspiros y jadeos todo nuestro alrededor.
    
    Era algo maravilloso recorrer su tez suave desde la cabeza a los pies. Esos ojos verdes relucientes cuya mirada penetraba en mí como algo puro lleno de amor, me producían escalofríos. Los bese tiernamente al igual que besé esa boca jugosa, su cuello, sus pechos turgentes que balanceaban al compás de su respiración, su plano vientre, hasta llegar a su pelvis. En ese momento las manos de Rosana me detuvieron alzándome la cara mientras decía:
    
    –Ramiro, mi vida, antes que sigas quiero decirte algo.
    
    Alcé mi rostro y me quedé mirándola fijamente y en forma de susurro siguió diciendo:
    
    –He de confesarte una cosa…
    
    Me cogió de sorpresa el misterio que podían encerrar sus palabras y no la dejé seguir.
    
    –Si es algo del pasado no quiero saberlo. Lo único que me importa es que a partir de ahora seamos totalmente el uno para el otro.
    
    Siguió mirándome y de nuevo me obsequió con un beso para después sonriendo decirme:
    
    –Cariño eres un sol, aunque no tengo nada que ocultarte de mi pasado. Lo que quiero confesarte es que mi cuerpo no ha sido de nadie hasta ahora… Soy ...
    ... virgen.
    
    –¿Como? –me quedé estupefacto.
    
    –¿No te parece bien?
    
    –Mi amor, no es que no me parezca bien, pero me has desconcertado. No esperaba que una mujer como tú no hubiera tenido relaciones sexuales.
    
    –No es que no haya tenido proposiciones, pero mi cuerpo esta reservado para el hombre que se una a mí para siempre.
    
    –Si me aceptas yo soy ese hombre, aunque no quiero que pierdas tu virginidad, si ahora no lo crees conveniente. También puedo esperar.
    
    Se estrecho fuertemente a mí y al oído me susurró:
    
    –Eres el hombre de mi vida y no quiero que esperes para hacerme totalmente tuya.
    
    Me entraron nuevos bríos. Ese impresionante cuerpo me pertenecía y encima iba a ser el primero en explorar.
    
    Los besos se repitieron y mi incursión en su cuerpo no se paró en la pelvis, sino que siguió hasta que mi boca se posó en sus labios vaginales para que mi legua buscase su clítoris. Quería que mi entrega a ella fuera lo más placentera posible y no precipitarme hasta ver que ella estuviera lo suficiente excitada. Deseaba poseerla pero sin que sufriese en absoluto.
    
    Inicié con mi boca húmeda, acompañada de la lengua, círculos alrededor del clítoris para después estimularlo directamente. Mi lengua no se quedaba solo en su clítoris sino que seguía movimientos a lo largo de su vagina. Rosana comenzó a excitarse y, ayudada de sus nalgas, empujaba su vulva contra mi boca hasta que sus jadeos y gemidos dieron paso a un grito que salió de su boca ante el enorme orgasmo que tuvo. No hacía ...
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