-
No era mi nueva vecinita
Fecha: 09/02/2026, Categorías: Incesto Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos
... falta oír el grito para percibir el alcance de su orgasmo, su vagina desprendía tal cantidad de flujo que inundó completamente mi boca. –¡Ay mi amor…! Esto es el cielo –decía Rosana entre jadeos. Rosana estaba excitadísima y yo tampoco le iba a la zaga. Me puse a su altura y comencé a besarla con ternura para acabar nuestras lenguas enlazadas hasta que nos faltó la respiración. –¿Quieres que siga? –le pregunte para ver si estaba convencida de lo que yo estaba deseando, pero siempre con su consentimiento. –Eres mi vida, mi cielo, mi tesoro ¿Cómo no voy a querer que sigas? –Te puedo hacer un poco de daño –le maticé. –No te preocupes, lo soportaré todo con tal de ser totalmente tuya. –Si estás tan segura, espera un momento que voy a por preservativos a mi habitación. –No, no. Me gustaría tenerte dentro de mí sin ninguna protección. –Mi amor, a mi no me importa, pero podrías quedar embarazada. –Si a ti no te importa a mí me harías la mujer más dichosa de mundo. No hicieron falta más palabras, volvimos a besarnos y mi miembro alterado deseando desahogarse, se aproximó a su vagina. Como si fuera un ritual, hice que mi pene diese unos movimientos alrededor de su vagina bañándose en el flujo acumulado en su vulva. Después centré mi aparato genital en su vagina y comencé a penetrarla con suma suavidad. Hubo un momento que ella emitió un pequeño gemido que me hizo parar pero ella me imploró: –No pares mi vida…, sigue por lo que más ...
... quieras… Continué con la misma suavidad hasta que mi pene se introdujo hasta lo más fondo de su vagina para después comenzar a desplazarse en todo su recorrido. Fueron unos movimientos suaves hasta que Rosana empujando con sus nalgas hacía arriba, motivaron que mi pene se desplazara con mayor rapidez a lo largo de su conducto vaginal. Dos gritos casi al unísono se escucharon en la habitación. El orgasmo que se nos produjo a ambos fue tremendo. Mi pene inundó de semen toda su cavidad vaginal al mismo tiempo que de ella se desprendía una cantidad inmensa de flujo acompañada de un poco de sangre, prueba de la rotura de su himen. Sudorosos y con la respiración completamente alterada, nos extendimos en la cama después de besarnos. –Si hay un cielo no puede ser mejor que esto –manifestó Rosana. –¿Te ha gustado? –le pregunté por decir algo pues la expresión su cara lo decía todo. –¿Qué si me ha gustado…? Me has transportado a la gloria. –¿No te he hecho daño? –Un poco pero era un dolor muy placentero… No sabes cuanto te quiero... Tenía miedo, pero me has poseído de tal manera que no esperaba fuera así. Te quiero tener siempre dentro de mí… Eres todo lo que deseo de este mundo. Se inclinó hacia mí y comenzó besándome en los labios. No paró allí y aunque se notaba completamente inexperta en estos lances, su boca fue desplazándose por todo mi cuerpo hasta llegar a mi pene imponentemente erecto que aguardaba ser absorbido. Alucinante, genial, extraordinario, maravilloso, ...