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Albast.Capítulo 24
Fecha: 16/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos
... lamentaba por no haber tenido hijos, se decía a sí misma que debería dar gracias a Dios porque, de haberlos tenido, habrían crecido en las Juventudes Hitlerianas y probablemente se habría convertido en lacayos de aquellos asesinos. Dieter había sido sincero con ella. Antes de casarse le contó que debido a una parotiditis se había quedado estéril. Ella amaba a aquel hombre y aquella confesión no influyó en su decisión de casarse con él. Ambos decidieron que con el tiempo adoptarían un montón de niños, pero a pesar de que su marido le encantaban, vio antes que ella lo que el partido iba a hacer con ellos y se negó a adoptar antes de que Hitler dejase el poder. Al principio, a Hilde le costó entenderlo. En los inicios de la década de los treinta, los Nazis parecían una pandilla de bocazas sin muchas ideas de qué hacer con el poder que habían alcanzado. Pero pronto le dio la razón a su marido. Aun así, era una espinita que tenía clavada. Llegó a pensar que, si hubiesen tenido un hijo, Dieter no habría decidido ir al frente... o sí. ¿Quién sabe? Cuando volvió a la realidad, estaba prácticamente sola en el comedor, con la cucharilla del postre colgando de la mano y la mirada perdida en el vacío. Se levantó azorada, mirando a su alrededor y recogió los platos sucios. Los dejó en el estante y se fue a sus habitaciones. Por lo menos Lotte y Marcus la estaban esperando. Necesitaba su cariño más de lo que imaginaba. Al principio, aquella relación había sido pura supervivencia, ...
... pero ahora, lo único que esperaba durante toda la jornada, era que acabase para poder abrazar y besar a sus dos amantes, hablar con ellos, relajarse por fin, después de un día en el que la muerte en sus distintas formas, la había rozado. Es más, le habían dado una razón para vivir. Con Dieter muerto y sin hijos. Lo único que quería era venganza y cuando entró en el castillo, no tenía ningún interés en salir viva de allí. Ahora deseaba vivir más que nunca. No sabía si sería con aquellos dos jóvenes o iniciando una relación más convencional. Solo sabía que quería disfrutar de la vida, volver a sentir el amor, formar parte de una familia, tener hijos que educar, nietos que mimar... En fin, para bien o para mal, aquella situación se resolvería en cuestión de días. —Hola, mi amor. —le recibió Marcus con un beso— ¿Un día duro? —No más que los anteriores. —respondió ella dirigiéndose al baño. Consciente de que había una probabilidad de que alguien estuviese observando y escuchando, se desvistió y abrió la ducha. Solo entonces se atrevió a hablar. —Mañana veremos a Úrsula. Creo que ya sé cómo arreglar esto, o al menos crear suficientes dudas para retrasarlo. Solo necesitamos un poco de tiempo. Y con un poco de suerte, averiguaremos cuando es la incursión de los británicos. Pronto esta pesadilla habrá terminado. —dijo Hilde antes de besarle. —Sí, pronto. —dijo Marcus distraídamente, entrando tras ella en la ducha. El joven acarició su cuerpo. Hilde se sentía la mujer ...